
María es pura inspiración y el claro ejemplo de que todas tenemos sueños y si luchamos por conseguirlos, seremos capaces de darle mucho más a nuestros hijos.
Nuestra invitada de hoy trabajaba de directora comercial en una clínica dental antes de convertirse en mamá.
Cuando tuvo a su primera hija, el estrés llegó a su vida y decidió dejar de trabajar para poder dedicarle todo su tiempo, pero a los pocos meses de tener a su bebé en sus brazos, recibió una oferta de trabajo que no pudo rechazar.
Y al poco tiempo, volvió el estrés de nuevo.
María se sentía culpable, no quería perderse las primeras veces de su hija y el horario que tenía en el trabajo, no era compatible con lo que ella soñaba.
El trabajo que ella quería, con el horario que necesitaba, no existía.
Y ahí embarazada de su segundo hijo, fue cuando descubrió Mamis Digitales.
Y después de decidirse a cambiar y al hablar con el departamento de admisiones de Mamis Digitales, supo que no era su momento.
¿Quieres saber por qué y cómo terminó emprendiendo, hasta convertirse en una community manager profesional?
¡Dale al play y no te pierdas su historia!
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Transcripción de la entrevista
Billie: En el episodio de hoy hablamos con María Perea, María bienvenida al podcast Madres Reinventadas.
María: Muchas gracias.
Billie: María, estamos felices de tenerte aquí y de contar tu historia, pero vamos a empezar con nuestra pregunta más importante y esa es ¿cómo se llaman tus hijos?
María: Pues yo tengo dos hijos, María, de 6 años, y Jorge de 2 añitos y medio.
Billie: Seis y dos. ¡Guau! O sea que ahí estás en plena labor superbien absorbida por tus peques, pero cuéntanos un poquito cómo ha sido tu proceso de reinvención, ¿qué hacías antes de tener a tus hijos?
María: Antes de quedarme embarazada de María, los últimos cinco años, trabajaba como directora comercial en una clínica dental. Empecé como recepcionista y al poco tiempo quedó libre el puesto de directora. Me formé e hice la prueba y lo logré. Y entonces empecé como directora, descubrí una nueva profesión. Me formé muchísimo, me encantó y me desarrollé en aquella clínica. Pero con el paso de los años empecé a tener mucho estrés. Había conflictos internos y sí que me llevó el estrés a tal punto que… No sabía que el estrés hacía todo eso en una persona. Se me empezó a caer el pelo, no dormía, empecé a pasarlo realmente mal. Entonces ya llega un punto en que decidí dejarlo. Estuve en otra clínica, pero decidí desconectar un poco de aquel mundo. Iba por objetivos, causaba mucho estrés tener que ir siempre corriendo. Y entonces empecé a trabajar de muchas otras cosas, de camarera, de dependienta, de otra cosa. Hasta que me quedé embarazada de María y ahí decidí parar de trabajar. Ya lo había hablado con mi pareja y quería dedicarme a ella. Eso sí lo teníamos claro los dos.
Billie: Ah, ok, entonces nació tu hija, paraste de trabajar. Y después, cuando tu hija tenía algunos meses, te ofrecieron un trabajo, ¿no?
María: Me ofrecieron un trabajo. No lo tenía pensado. Me llamaron por referencia para una clínica aquí en mi pueblo. Y entonces decidí empezar otra vez, porque me llamaban por referencias, sin pasar por entrevistas, simplemente. O sea, me querían a mí, un buen puesto de trabajo, un buen sueldo. Estaba en mi pueblo y entonces dije ¿cómo no le voy a decir que sí? Tengo que hacerlo. Y entonces pues nada, metí a María, con 9 meses en la guarde, recuerdo aquel primer día ir llorando desde la guardería hasta el lugar de trabajo. Me sentía la peor madre del mundo, tenía ganas de empezar a trabajar y al mismo tiempo no quería hacerlo. Era un poco… Pero sí, cuando empecé a trabajar me sentía bien. Me puse al día, otra vez retomé un poco la rutina, que también la echaba un poco de menos. Me sentía un poco desahogada, pero a las pocas semanas ya todo eso se desvanecía un poco. Aunque tenía dos tardes libres, era un horario comercial. O sea, yo salía, comía, comía con ella y me volvía a ir. Y por la tarde se quedaba mi madre con ella. Y entonces, al cabo de un mes, María empezó a ponerse de pie y yo estaba todo el tiempo en el trabajo pensando va a empezar a andar y me la voy a perder. O sea, mi hija va a empezar a andar y no voy a estar ahí. Me emociono cuando lo recuerdo, porque es algo tan importante para la madre estar en esos momentos que me sentía muy mal de estar trabajando y pensar simplemente que me iba a perder las primeras veces de mi hija. Y por otro lado, porque tenía que darle esa carga a mi madre, ella ya era libre, había criado a cuatro hijos, había trabajado y también me sentía mal por ello. Además, una niña de ese tiempo, tienes que estar todo el tiempo pendiente agarrándola, solo quiere suelo, es más trabajo. Ahí empecé a agobiarme un poco, empecé a plantearme qué valía más la pena, porque contrataba a alguien para quitarme el sufrimiento por mi madre, y mi sueldo se lo estaba dando a otra persona para que estuviera con mi hija cuando era yo la que quería estar con ella. Entonces empecé a sentirme mal y a plantearme otra cosa, quizá no era el momento de haber empezado a trabajar porque yo no estaba preparada para ello. Entonces mi madre se pone enferma. Le diagnosticaron cáncer otra vez. Y ahí ya me planteo dejarlo porque no podía con todo, quería estar con ella, quería estar con mi hija y no estaba bien en el trabajo o no rendía, evidentemente. Entonces decidí dejarlo y centrarme, ya había trabajado mucho, estaba saneada, digamos, podía permitírmelo durante algún tiempo, centrarme en mi hija, a disfrutarla y estar con mi madre. Después llegó Jorge. Antes de tener a Jorge ya estaba otra vez un poco así con el gusanillo del trabajo. Pero claro, empezaba a buscar y era un plan solo de mañana, tantas horas, cerca de casa, que no encontraba nada de lo que yo quería, no lo había. Y entonces ahí encontré a Mamis. Cuando encontré a Mamis recién estaba embarazada y entonces ahí me asusté porque yo decía bueno, y si empiezo tengo al bebé, me va a reclamar mucho tiempo, cómo lo hago, mi niña pequeña… Y bueno, tuve la charla con Alicia y la verdad es que me dejó libertad para que decidiera lo que yo sintiera. Entonces decidí dejarlo y tener a mi hijo, o sea, igual que decidí con María, centrarme en él y aprovechar al máximo con él. Así que lo mismo decido quedarme los primeros meses cien por cien. No me planteé nada más, simplemente enfocada en ellos. Hasta que llegó la reinvención.
Billie: ¿Cuándo llega ese momento para ti? Porque tú eres de las que, además hay muchas en nuestra comunidad, de las que ve una primera señal, pero necesita tiempo para procesarlo. Quizá ve una segunda señal y dice “uy, esto puede ser para mí, esto puede no ser”. Se lo piensa. Se toma tiempo para madurar una decisión que al final es una decisión que se tiene que madurar y que cada una, como bien te dijo Alicia, tiene su proceso y al final tienes que confiar en ese instinto que tenemos todas dentro. Decir bueno, pues cuando llegue mi momento llegará. Entonces ¿cuándo llegó el momento para María?
María: Yo creo que… Yo soy muy de eso, del momento y además no soy una persona que se para a decir “bueno, tenía que haber hecho”, no soy para alante ¿no? O sea, ya lo he decidido, todas las alternativas que tengo de aquí en adelante, no para atrás. Entonces lo decidí así y fui consecuente. En ningún momento pensé “tenía que haber hecho, si hubiese hecho, si lo hubiese hecho antes”, ya iba hacia adelante con mi decisión. Y el chip, porque fue como un flash el que me hizo replantearme todo, que fue cuando tuve que rellenar la inscripción del cole de María. Ponían el nombre de la madre, profesión de la madre y ahí me quedé en blanco. Bueno, ¿y qué soy? No tenía profesión en ese momento porque llevaba tanto tiempo sin trabajar de lo mío, había trabajado muchísimas cosas porque empecé a trabajar desde muy pequeña y he trabajado en muchísimos sitios, muchísimos sectores y sentía que no tenía profesión, no sabía qué escribir. Me quedé como un blanco, como diciendo bueno, ¿a qué me dedico profesionalmente? Sí, soy ama de casa, ahora mismo soy madre, pero mi profesión como tal… Era como un plan, yo tenía una profesión, ¿cuál era? Y ahí dije tengo que hacer algo, pero tengo que hacer algo dentro de mis valores y de lo que yo quiero, sin perder el foco de que yo quiero estar con mis hijos, de que yo quiero disfrutar, los quiero llevar al cole, los quiero recoger, los quiero llevar a los cumple, quiero jugar con ellos. Necesitaba algo que englobara todo eso. Ahí venía la dificultad. Y ahí me acordé de Mamis y volví a ver el vídeo. Volví a rellenar la inscripción y volví a hablar con Alicia. Y ahora sí, ahora era el momento. Todo era positivo para mí. No encontraba ninguna pega, no tenía ningún miedo, estaba dispuesta. Y así lo hice. Y bueno, al poco de estar, creo que fue como a las dos semanas o tres, fue la pandemia. Vino todo esto. O sea que imagínate también que para aquél inicio era toda una incertidumbre, ya estábamos cerrados cuando empezamos. Pero yo en ese sentido no tenía ningún miedo. Me levanté aquel día temprano, me organicé para que los niños estuvieran con mi marido el tiempo que yo necesitara. Y la verdad que el primer video se me hizo corto. O sea, ya quería creer. Quería más, quería más.
Billie: Y de aquel momento, a ahora María, ¿cómo ha cambiado tu vida? Te voy a hacer una pregunta, si hoy tuvieras que rellenar esa inscripción de tu hija, ¿cómo te sentirías al escribir lo que eres? Y dinos, ¿qué pondrías en aquella pregunta, profesión de la madre?
María: Ya lo he hecho para Jorge. Jorge ha entrado este año en el cole y ya lo rellené y puse Community Manager, aunque después me pregunten María, pero eso qué es? De hecho ya el año pasado me lo preguntó la seño de María, y yo le dije bueno, he empezado a trabajar y María me pregunta porque claro, se tiene que adaptar a verme con el ordenador. Ya me preguntaron y pues estuve ayudando con un evento que tenían en el cole y después con la graduación. O sea, me tienen en cuenta. Para Jorge este año estaba deseando rellenarla, pero la verdad es que me sentí superbien cuando la pude rellenar y poner “esta es mi profesión”. Y me sentí muy bien. Para mí el año ha cambiado totalmente. He encontrado mi sitio porque esta profesión lo que te da es que lo que ya sabes lo puedes aplicar, o lo que te gusta. O sea, lo puedes hacer para algo que ya sabes, en mi caso para clínicas dentales y gestionar en la red de clínicas dentales, que para mí me es más fácil. Por ejemplo, para negocios locales también, porque como he trabajado siempre en tienda, en negocios pequeñitos, aquí en mi localidad fue también más fácil. Incluso para jóvenes a quienes les guste el baile, hay muchísimas cuentas de baile, a quien le guste la cocina, le guste el yoga… ¡Es un mundo tan amplio! Aprendes mucho, porque cuando estás metida en este mundo lees mucho, investigas mucho, conoces a otros emprendedores. Y yo creo que también aprendes a cuidarte más a ti. Aunque haya mucha información, pero darte tu tiempo, meditar o leer ciertas lecturas que te ayuden en tu día a día, a planificar. O sea, aprendes muchas otras cosas que te vienen bien para tu día a día. Por ejemplo, en mi caso, la planificación. Saber qué tiempo estoy trabajando, qué tiempo descanso, planificar mejor la comida, con los niños con, o sea, con todo. Al principio era más caótico y después he ido perfeccionando y ahora lo tengo controlado siempre. Las cosas de los niños son un poco imprevisibles pero si se planifican mejor, o sea, te dan muchas herramientas también para tu vida. Es un mundo muy amplio. A mí me ha cambiado la vida y estoy muy, muy, muy contenta.
Billie: ¿Cuáles dirías que han sido las principales cosas, además de una nueva profesión, que te han hecho sentir plena? ¿Cómo le ha cambiado la vida a la María que no sabía qué profesión poner a la María de ahora?
María: Yo creo que me conozco más. Como te he comentado, me conozco más, es como preguntarte, hacerte un autotest que muchas veces no queremos hacerlo, porque creo que si esta misma pregunta me la hubiese hecho hace un año hubiese sufrido al contestar, porque me hubiese dado cuenta de las carencias o de otras cosas de las que no quería darme cuenta. Y entonces he aprendido a conocerme, a preguntarme qué es lo que quieres y cómo lo quieres hacer. Porque yo ahora mismo tengo un proyecto en mente. Y sé cómo lo quiero desarrollar. Y estoy ya en un plan como “me da igual si a fulanito no le parece”. Yo sé cómo soy, sé que es lo que quiero y lo voy a hacer. Y me salga bien o regular, yo sé que voy a aprender de ello. Eso es lo bueno de esto también, que todo vas a aprender, aunque te equivoques ya has aprendido algo. Entonces también me ha dado eso, la fuerza o la confianza. Estar en una comunidad tan grande… No sé, a mí cuando me pregunta alguna compañera algo y puedes contestarle esa pregunta, y esa respuesta le sirva, a mí ya eso me llena. O sea, le estás ayudando. Y esto es lo bueno, no? Porque también somos toda una comunidad y nos entendemos. Lo que más me gusta de la comunidad de Mamis es que no hay prejuicios como los puede haber en la calle. Si esta madre trabaja más o trabaja menos, o se dedica a esto o se dedica a lo otro. Somos todas madres, todas hemos elegido esto, y ya. Y somos todas una. Y si necesitas esto, yo te lo doy y no hay competencia, hay compañerismo. Y entonces pertenecer a eso es muy bonito. Y yo creo que te que te llena como persona, te ayuda a ser mejor persona, mejor profesional y mejor madre también, porque como decimos, si estamos bien nosotras, están mejor ellos. Yo jugaba mucho, pero juego más con mi niño. Muchas veces cuando estoy muy estresada del trabajo y termino, porque eso sí que lo tengo muy claro, una vez que termino dejo el móvil aparcado y ese rato estoy con ellos. No miro el móvil, no miro redes porque ya tengo mi tiempo estipulado para mirarlas. Entonces me dedico solo a ellos y ahora juego más como a lo loco, más a saltar, a pasear, a vivir más el momento, porque me siento más feliz. Era más una rutina y todo mi tiempo se lo dedicaba a ello y creía que el tiempo que le dedicaba era mejor que el que le dedico ahora. Pero no, porque yo estaba más triste, estaba más perdida. Ahora no, ahora tengo tiempo y tengo fuerza, tengo energía y tengo ganas y me lo tomo todo de mejor manera, estoy más feliz.
Billie: Lo importante es esto que dices, María, porque a veces confundimos, yo recuerdo haber leído un libro que me regaló mi madre hace años, cuando me convertí en madre por primera vez, 16 años ya, que se llama Mom Fullness, o sea como mindfulness pero Mom. Y hablaba precisamente de lo que tú explicas, que no hace falta invertir un montón de horas, que no es cuestión de la cantidad de tiempo que pasas con tu hijo, sino es cuestión de la calidad del tiempo. Es decir, una madre puede estar, no sé, toda la tarde con su hijo pero estar también con el móvil y entonces no estás presente. Se trata de estar presente en todos los sitios en el momento correcto. Entonces, bueno, haremos un enlace a este libro, aunque ya aviso que está en inglés y no sé si estará en castellano, lo buscaremos. Pero al final lo que obtenemos de esto es lo que has dicho tú perfectamente. O sea, si yo soy feliz, puedo transmitir esta felicidad a mis hijos. Si estoy triste por muchas horas que pase con ellos, al final también les voy a contagiar esta tristeza a mis hijos. Y no hay nada más bonito que tu hijo o tu hija te digan “Ay, mami, qué bonito verte en tu trabajo porque estás feliz”. Cada vez que cumplo años, mis hijos me escriben una carta. Y desde que tengo Mamis Digitales mis hijos me escriben lo mismo siempre: qué bonito mami, que ayudes a tantas madres y verte tan feliz tú también. Y al final ese es el resumen. Si ellos me ven feliz, pues ellos estarán felices, porque al final ellos lo que buscan también es que su mamá y su papá sean personas felices. Así que gracias María por compartir esto, porque es verdad, no hace falta que estemos miles de horas y sí que hace falta buscar nuestra propia felicidad esté donde esté, porque también hay miles de madres que nos escuchan en este podcast y hay muchas que quieren reinventarse, pero hay muchas que están felices en su trabajo y lo dan todo. Y lo importante es eso, ser feliz en donde estés.
María: Yo cuando he dicho que sí a un trabajo, lo he dicho con todas las consecuencias. Yo trabajaba… Mira cuando salí de la clínica, que tan mal lo pasé, empecé a trabajar de camarera, muchísimas horas, muy mal sueldo. Pero yo dije que sí, ya sabía las condiciones y yo dije sí. Entonces si yo digo que sí, me voy a esforzar en hacerlo bien, en aprender, en dar buen servicio, porque ese es mi trabajo, el que yo he aceptado y me voy a esforzar en hacerlo bien. Y yo estaba más feliz en el tiempo que estuve en aquel bar que en la clínica, que era un trabajo perfecto, y fui feliz en aquel tiempo, yo estaba feliz. Yo he pasado un confinamiento genial porque como ha dado la coincidencia y me había cambiado tanto el chip, una vez que empecé, yo tenía mi día planificado. Me levantaba feliz y hacía ejercicio. Después, por la tarde jugaba con mi niño, hacía muchísimas cosas, estaba mucho más creativa, mucho más abierta. Me lo tomé todo con mucha más calma. No me estresó de la manera que a lo mejor lo hubiese hecho en otro momento. Y yo creo que fue gracias a Mamis, a reinventarme, a tener personas con las que hablar, cómo lo llevas y cómo lo haces. Y eso me ayudó mucho. O sea que yo soy feliz.
Billie: María yo me he quedado con la curiosidad, no sé si nos lo vas a poder adelantar o no, pero cuéntanos al menos un poquito cuál es ese proyecto que tienes entre manos y que te hace soñar, porque ya te veo la cara de felicidad cuando hablas de él.
María: Bueno, tengo dos. Tengo una propuesta de un cliente que fue el segundo, porque mi primer cliente fue la de prácticas, que se quedó conmigo y bueno, ese cliente tiene una empresa. Después me llamó para otra porque tiene varias, y ahora me propone un proyecto muy grande porque su empresa está en plena expansión y me propone, aparte de community manager del nuevo proyecto, también para todo el tema de la comunicación. Entonces estoy muy ilusionada por la confianza que ha depositado en mí. Me da todas las facilidades. Eso me emociona porque encontrar una persona que entiende tu trabajo, que entiende que eres madre y es como un plan: yo te quiero a ti, yo confío en ti. Yo sé que tienes hijos, que estamos lejos, porque él está en otra ciudad. Tómate el tiempo que quieras porque confío en que vas a sacar el trabajo que estipulemos. Es una tienda virtual, como un Amazon de su producto. Y. Y la verdad que me hace mucha ilusión porque es un proyecto muy grande, pero sé que voy a aprender muchísimo. O sea, porque desde cero me da todas las facilidades de llamar a quien tenga que llamar, otros profesionales, otra ayuda y de ayudarlo a él a crear toda la infraestructura que hay detrás de una tienda virtual y de todo lo que conlleva. Estoy muy ilusionada. Y el otro te lo voy a decir porque ya veo la luz. Voy a empezar a impartir formación en los ayuntamientos de localidades cercanas para los pequeños negocios o para los negocios locales. Y este sí que me hace mucha ilusión porque me lo he currado mucho y me hace especial ilusión por todo lo que han pasado ahora los negocios locales, por todos los que han tenido que cerrar y porque me he encontrado con muchísimos perdidos sin saber qué hacer durante el confinamiento. Aquí, por ejemplo, en mi localidad han cerrado muchas veces después de levantar el estado de alarma. Entonces claro, no saben cómo hacerlo, se sienten un poco perdidos. Están un poco anclados en lo de antes, ¿no? Claro, toda la pandemia ha cambiado todo. Entonces me hace especial ilusión. Ya he entregado el proyecto y estoy a la espera de fechas. Eso me hace muchísima ilusión.
Billie: Qué bonito ver la evolución. De verdad María, eres un ejemplo y una inspiración de que cuando una tiene un sueño, si trabaja por él, lo puede conseguir como lo has hecho tú. Así que espero que todas las que estén escuchando esta entrevista se inspiren en ti, cojan esa fuerza, esa voluntad para tomar esa decisión de hacerle caso a su intuición y a sus sueños. Porque seguro, seguro que si luchan como tú lo van a conseguir. Y nos encanta ver estos casos de éxito y estas evoluciones. Así que felicidades, María. ¿Dónde podemos saber más de ti? ¿Dónde podemos contactar contigo para hablar, para saber? Probablemente hay alguien, algún pequeño negocio que quiera también conocer tus formaciones.
María: Bueno, pues en donde más activa estoy ahora es en mi ficha de Google My Business, porque ahí tengo mis servicios y todo superbien definido. Estoy haciéndome ahora la web. Y en redes sociales, en Instagram, María Perea_ Community Manager y en Facebook igual.
Billie: Muy bien, pues pondremos todos los enlaces en los apuntes de esta entrevista para que no te pierdas ninguno y si quieres conectar con María, puedas ir a conectar directamente con ella. María, para finalizar esta entrevista quiero que nos cuentes qué es lo que te han enseñado tus hijos María y Jorge.
María: Pues. Me lo han enseñado todo. Mira, me emociono, soy muy llorona. Todo, porque yo era una persona muy libre, que me gustaba mucho salir y trabajar, y cuando me quedé embarazada, aunque fue buscado, me quedé como un plan “guay, pero qué he hecho?”. Pero fue todo lo contrario. Me encanta mi vida como madre. Me encanta, me veo tal como yo soy. Tuve claro que quería ser madre y ahora lo tengo mucho más claro. Y me han enseñado a quererme. A que yo también soy importante, aunque eso se pierda un poco cuando nacen, aunque tú estés en otra cosa, pero después con el tiempo, sí. O sea que yo soy importante. A mí me gusta que mi hija me diga “mamá, qué guapa estás hoy”, o “juega conmigo” o verme alegre. Y para mí eso ha sido muy importante. Entonces a quererme, a gustarme por dentro, aunque no esté guapa o aunque… Ellos te dicen lo buena que eres, lo bien que haces las cosas, y eso te hace crecer más y querer más, ¿no? Soy malísima con la repostería y todo lo relacionado y para mi hija es como “venga, vamos a hacer un bizcocho” y es como ese afán, pero para todo. Venga, vamos a hacerlo, vamos a intentarlo. Porque yo quiero que ellos intenten las cosas, que no se frustren, que si quieren algo, que lo intenten y que lo consigan. Entonces eso es lo que me han enseñado a mí. Hay que intentarlo.
Billie: Pues vamos a intentarlo todo por ellos. María, muchas gracias por el episodio de hoy. Nos vemos la semana que viene con otra entrevista.
María: Gracias.