Mar Iglesias, asistente virtual, sonriendo durante su entrevista en el podcast Madres Reinventadas

Reinventarse sin saber de tecnología: la historia real de Mar

Reinventarse sin saber de tecnología parece, para muchas mujeres, una puerta cerrada. Si llevas años en un trabajo que ya no te llena y la palabra «digital» te da más vértigo que ilusión, esta historia es para ti.

Mar ha sido pastelera y dependienta, ha trabajado en atención al cliente y en una empresa de artes gráficas. Cuando empezó, ella misma lo cuenta sin rodeos: si tenía que usar el móvil, se lo daba a sus hijos. Hoy es asistente virtual, trabaja desde casa con sus propios clientes y ha dejado su empleo presencial.

Nos lo cuenta en el nuevo episodio de Madres Reinventadas, en conversación con Billie. Aquí desarrollamos su historia y las ideas que puedes aplicar en tu propia reinvención profesional.

En este artículo verás:

De un trabajo que no la llenaba a preguntarse «¿y por qué no?»

Mar lo resume así: se ha reinventado muchas veces. Su último empleo estaba en una empresa de manipulados de papel y cartón, en artes gráficas. Sin embargo, no estaba contenta.

Llegó un punto en que ni siquiera quería levantarse de la cama para ir a trabajar. Y eso, como sabes, pesa mucho más que un mal día.

Mamis Digitales ya había aparecido varias veces en su vida. Pero entonces pensaba que era algo que le querían vender, así que no hacía caso. Hace aproximadamente un año y medio volvió a cruzarse con ella y se preguntó: «¿y si pincho?».

Se apuntó al webinar y se dijo «¿y por qué no?». Además, le animó algo muy concreto: oyó que la formación era para gente como ella, que ni siquiera entendía de tecnología. Decidió probar.

Reinventarse sin saber de tecnología: por dónde empezó Mar

Un punto de partida muy básico

Mar no exagera cuando habla de su nivel. No había tocado nada en un ordenador y se consideraba reacia a todo lo digital. Con el móvil ocurría lo mismo, porque lo ponía en manos de sus hijos.

Por eso su historia resulta tan útil si piensas que «no sabes nada de tecnología». Reinventarse sin saber de tecnología no es una excepción: es un punto de partida real, y ella lo cuenta con total honestidad.

Un curso de asistente virtual y mucha constancia

Mar hizo su curso de asistente virtual y se certificó en enero. Según ella, le costó mucho. Aun así, empezó a apasionarse por lo que aprendía, y ahí comenzó, en sus palabras, su gran transformación.

Si estás valorando qué camino tomar, te ayudará leer cómo elegir una profesión digital con criterio. Tenemos un episodio donde hablamos de cómo elegir una profesión digital paso a paso.

Postularse con miedo: sus primeras oportunidades

Con el tiempo, el trabajo presencial le pesaba cada vez más. Entonces surgieron tres oportunidades en la comunidad: una para tutora, otra como voluntaria de la fundación y una tercera más.

Mar se postuló a las tres. Tenía mucho miedo, porque era la primera vez. Pero pensó: si no se entregaba a esto, ¿para qué había hecho el curso?

No la eligieron para tutora, y el vídeo que tuvo que grabar le salió fatal, según cuenta. Sin embargo, el mismo día la preseleccionaron para otra de las oportunidades y, a los pocos minutos, la fundación le escribió. La cogieron como voluntaria, y fue un cambio brutal.

Hacer seguimiento y no rendirse

Después de una entrevista, pasó una semana sin noticias. Mar recordó lo que le habían dicho en el curso: hacer seguimiento. Así que escribió.

Le respondieron que habían tenido problemas esa semana y que le contestarían a la siguiente. En ese momento pensó que eran excusas, pero no lo eran. A la semana siguiente la llamaron para decirle que la cogían.

Del primer cliente al «¿y ahora qué hago?»

Primero llegó la emoción y el nerviosismo. Después, el miedo: «He cogido un cliente y no sé si voy a saber hacerlo». En el curso todo parecía muy bonito, pero llevarlo a la práctica era otra cosa.

Lo que la sostuvo fueron sus clientes, la fundación y sus compañeras, que la ayudaron mucho. Gracias a eso lo consiguió y, como ella dice, ahora es un lujo.

Cada proceso tiene su propio ritmo. Si te preguntas cuánto tarda realmente alguien en llegar a esa meta, puedes escuchar a otra alumna contar cuánto se tarda de verdad en conseguir el primer cliente.

Cómo prepara Mar sus candidaturas

Hace unas tres semanas, Mar se postuló a otras cuatro oportunidades del grupo y la preseleccionaron en las cuatro. Billie bromeó con que ya no necesitaba contar su secreto.

Ella insiste en que no hay mayor secreto. Recuerda un vídeo que se publicó en el grupo de oportunidades, donde se explicaba cómo preparar las candidaturas, y lo sigue al pie de la letra.

Investigar a fondo a la empresa

Mar investiga muchísimo. Tanto, que casi se aprende de memoria la empresa. Se fija desde en su tipografía y sus colores hasta en lo que buscan y en qué puede ayudarles.

Personalizar hacia ellos

Para Mar, el protagonista de una candidatura es la empresa, no ella. Por eso explica en qué considera que puede ayudar, en lugar de hablar solo de sí misma.

Cuidar la presentación y apoyarse en herramientas

Mar utiliza ChatGPT para preparar el prompt y crea sus credenciales. Las primeras las hizo en Gamma. Después siguió con Canva, y asegura que de sus primeras a las actuales no hay comparación: han mejorado muchísimo.

PasoQué hace Mar
InvestigarEstudia la empresa a fondo: su identidad visual, lo que busca y cómo puede ayudarle
PersonalizarPone a la empresa como protagonista y explica en qué puede aportar
PresentarseCrea sus credenciales en Canva y se ayuda de ChatGPT
Hacer seguimientoEscribe si pasa el tiempo sin respuesta, como aprendió en el curso

Billie lo explica con una imagen muy clara: una cosa es leer la receta de un pastel de chocolate y otra ponerte a hacerlo, sin pasarte con la harina ni con el azúcar. Escuchar consejos es fácil. Lo valioso es aplicarlos.

Cuando tu familia duda: la reacción de sus hijos

Los hijos de Mar tienen 29 y 25 años, y fueron parte importante de este camino. Al principio, su hijo mayor se quedó mirándola y le preguntó si estaba segura.

Le dijo que desconfiaba, porque estas cosas prometen mucho y luego no llevan a nada. Le pidió que tuviera cuidado. Mar lo entendió, pero siguió adelante.

Cuando consiguió su primer cliente, lo primero que hizo fue llamarlos. Su hijo le dijo que le tocaba tragarse sus palabras y la felicitó. Más tarde, cuando supieron que todos sus clientes habían salido del grupo de oportunidades, no se lo podían creer.

Ahora le dicen que están orgullosos y que es su heroína, porque la ven luchar. Mar lo ve de otra manera: para ella, simplemente es constancia.

El momento en que pensó en tirar la toalla

El camino no fue lineal. Hubo un momento en que económicamente estaba muy mal. Incluso escribió un correo al equipo de tutoras diciendo que no podía continuar. Le habían cortado hasta el wifi, y sus hijos la ayudaron a reactivarlo.

Entonces recibió un correo que, según dice, le cambió muchísimo. Una persona del equipo le escribió para decirle que no se preocupara, que había una salida y que podía conseguirlo. Después la llamó.

Esa persona la escuchó y la entendió. Cuando vio cómo estaba anímicamente, le dijo que no podía tirar la toalla, que siguiera porque le iba a cambiar la vida y que confiara en ella.

Mar decidió hacer el esfuerzo. Por eso insiste en agradecer el apoyo que recibió: a su juicio, es como si se abrazaran continuamente, aunque sea a través de una pantalla.

También recuerda un día en que escribió en el grupo de oportunidades cómo se sentía. Recibió una lluvia de mensajes, incluso por privado, y le hizo mucho bien.

Dejar su empleo y trabajar desde casa como asistente virtual

Cuando la preseleccionaron en las cuatro oportunidades, Mar pensó: «Dios mío, que me salga algo, por favor, y lo dejo». Hizo las entrevistas, y en una la cogieron al instante. Ese mismo día, otra también la llamó.

No se lo pensó. Un domingo, escribió un correo diciendo que no volvía. Y dejó su empleo anterior.

Hoy tiene cuatro clientes propios y, junto a una compañera, ha conseguido otros dos con un proyecto que se le ocurrió a ella. Además, uno de ellos le ha dado un proyecto para llevarlo sola, con posibles comisiones si se cierra trato con el cliente final.

Mar reconoce que no son clientes muy grandes, pero todo suma. Y lo más importante, dice, es lo que está aprendiendo. También sigue formándose: se apuntó a Magna Mater y está empezando el curso de Closer y Setter.

¿Y la edad?

Mar temía que su edad fuera un impedimento. De hecho, su primera entrevista le hizo pensar: «¿dónde voy con la edad que tengo?».

Sin embargo, sucedió lo contrario. Según cuenta, no se fijaron en su edad ni en su experiencia: querían que entregara su trabajo y, si tenía dudas, que preguntara. Si te preocupa este punto, tenemos un episodio sobre reinvención profesional después de los 40 con miedos, plan y primeros pasos.

Antes y ahora, según Mar

AntesAhora
Ingresos«Mil y poco» al mesVa a superar los 2.500 €
CobrosTardaba mucho o cobraba malPasa la factura a final de mes y suele cobrar en 2-3 días, o en una semana o 15 días
TrabajoPresencial, en una empresa de artes gráficasCon clientes propios y trabajando desde casa

Ten en cuenta que estas cifras corresponden a su caso concreto, y que Mar fue progresando poco a poco. Con su primer cliente empezaron cobrando 600 euros.

También cuenta que sigue los consejos del curso: aparta un porcentaje para afrontar el IVA y otras obligaciones, sin gastarlo todo. Como comentó Billie, al entrar en este mundo toca aprender también un poco de finanzas.

Lo que Mar le diría a otra madre que está dudando

Billie le pidió que pensara en la Mar del principio, con todos sus miedos y con un hijo que le preguntaba si no era una estafa. Y que le hablara a otra madre en ese mismo lugar.

Su mensaje fue sencillo: que no se lo piense y que se lance. Que seguramente lo consiga, que solo hace falta constancia y perder el miedo. Y que hay una comunidad muy bonita que se apoya y ayuda.

Por último, quiere que se lo crean, porque, en sus palabras, todo es posible.

Dónde encontrar a Mar

Si quieres conocer más de su trabajo, puedes seguirla en LinkedIn, donde más se mueve. También puedes visitar el LinkedIn de su proyecto y su Instagram. El proyecto, que desarrolla junto a una compañera, todavía está empezando.

Preguntas frecuentes

¿Se puede reinventarse sin saber de tecnología?

La historia de Mar demuestra que se puede empezar desde un nivel muy básico y llegar a trabajar desde casa en una profesión digital. Ella no había tocado un ordenador y pedía ayuda a sus hijos con el móvil. Aun así, hizo un curso, practicó y contó con el apoyo de una comunidad. No fue inmediato ni sencillo, pero fue posible.

¿La edad es un impedimento para conseguir clientes?

En su caso, no. Mar cuenta que los clientes no se fijaron en su edad ni en si tenía experiencia. Lo que querían era que entregara el trabajo y que, si tenía dudas, preguntara.

¿Cómo consiguió Mar a sus primeros clientes?

A través del grupo de oportunidades de la comunidad. Mar asegura que todos sus clientes han salido de ahí. Prepara cada candidatura investigando mucho a la empresa y personalizándola para ella.

¿Qué hizo cuando pensó en rendirse?

Escribió al equipo de tutoras para decir que no podía continuar. Una persona del equipo le respondió, la llamó y la animó. Mar también compartió cómo se sentía en el grupo de oportunidades y recibió muchísimo apoyo de otras mamis.

¿Cómo gestiona sus ingresos siendo autónoma?

Mar aparta un porcentaje de lo que cobra para afrontar el IVA y otras obligaciones. Lo hace siguiendo los consejos del curso, y evita gastarlo todo.

Conclusión: reinventarse sin saber de tecnología es posible con acompañamiento

La historia de Mar nos recuerda tres cosas. Primero, que el miedo a no saber de tecnología es muy común. Segundo, que la constancia y la preparación marcan la diferencia. Y tercero, que no tienes por qué hacerlo sola.

Su reinvención profesional hacia una profesión digital para trabajar desde casa no fue rápida ni lineal. Hubo dudas, un momento económico muy duro y una familia que desconfiaba. Sin embargo, también hubo una comunidad que la sostuvo y una decisión: probar.

Si hoy estás donde estaba Mar y te planteas reinventarte sin saber de tecnología, quizá sea buen momento para escuchar su historia completa. Dale al play al episodio de esta página, y si te ha servido, compártelo con otra mamá que esté dudando. Cuéntanos en los comentarios qué es lo que más te ha removido.

Además, puedes consultar la transcripción completa del episodio al final de esta página.

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Transcripción del episodio

Entrevista con María del Mar Iglesias en el pódcast Madres Reinventadas (episodio 275).

Leer la transcripción completa (haz clic para desplegar)

Avance y presentación del episodio

Billie (avance del episodio): La entrevista de hoy solo te puedo pedir que te tomes media horita de tu tiempo para escuchar esta historia. No hay muchas ocasiones donde me sacan las lagrimitas y hoy ha sido uno de esos días. La historia de Mar está llena de momentos dulces, de momentos inesperados y de reinvención de principio a fin. Ven conmigo a escuchar esta historia, porque estoy segura de que te vas a emocionar tanto como lo he hecho yo.

Presentación del pódcast: Bienvenida a Madres Reinventadas, presentado por Billie Sastre. Un pódcast para madres que están redefiniendo el concepto de trabajar sin renunciar a su vida familiar.

Billie: En el episodio de hoy te vamos a contar la historia de reinvención de Mar. Bienvenida, Mar, al pódcast de Madres Reinventadas. ¿Cómo estás?

Mar: Hola, Billie. Muchas gracias. Bien, algo nerviosa, pero muy bien.

Antes de reinventarse: un trabajo que ya no la llenaba

Billie: Pues fuera los nerviosismos, porque hoy vienes aquí a contar tu historia y qué bonito es poder hacerlo, poder dar visibilidad a esto que tú has vivido, a este cambio que has tenido tan importante. Y, como me contabas ahora tras cámaras, a esta felicidad que estás experimentando. Así que, Mar, cuéntanos un poquito para ponernos en contexto: ¿tú a qué te dedicabas antes de reinventarte profesionalmente?

Mar: A ver, yo me he reinventado muchas veces. Empecé, bueno, he sido pastelera, he estado trabajando en tiendas cara al público como dependienta. También he estado atendiendo a clientes y demás. Y bueno, mi último trabajo estaba en una empresa de manipulados de papel y cartón, en artes gráficas, y la verdad es que no estaba muy contenta. Llegó un punto en que no quería ni siquiera levantarme de la cama para ir a trabajar.

Y sí que es verdad que vosotros aparecisteis varias veces en mi vida, pero era como que, bueno, algo que me quieren vender y no cojo. Pero de repente, un día, hace como un año y medio o así, volvisteis a aparecer. Volvisteis a aparecer y yo decía: «Jo, ¿y si pincho y veo a ver?». Y ahí fue cuando me decidí a pinchar y meterme en el webinar. Sí que es verdad que cuando lo vi dije: «¿Y por qué no? A lo mejor me vale».

Pero yo era una persona que, si te digo la verdad, un móvil simplemente, cuando tenía que ponerlo, se lo daba a mis hijos. O sea, no entendía nada, no había tocado nada de ordenadores, era reacia total.

Del miedo a la tecnología al curso de asistente virtual

Mar: Y a partir de que empecé a veros dije: «Me voy a meter. Dicen que es para gente como yo, que ni siquiera entiende. Voy a probar». Decidí probar y, bueno, pues aquí estoy. Me saqué mi curso de asistente virtual. En enero me certifiqué. Y bueno, pues ahí empezó mi gran transformación. Empecé a apasionarme por todo. Me costó mucho, pero sí me empecé a apasionar. Y llegó un momento en el que cada vez era peor el trabajo presencial, tenía más ganas, y salieron, bueno, pues en la fundación salieron, recuerdo que salieron, unas oportunidades: una para tutora, otra como voluntaria de la fundación y otra para un Convivires.

Y me postulé a las tres.

Las primeras oportunidades y el miedo a postularse

Mar: Entonces, bueno, tenía mucho miedo, no era la primera vez que me postulaba. Yo decía: «Si no me atrevo a esto, ¿para qué he hecho el curso?». Así que digo: «Yo me lanzo y que sea lo que Dios quiera». Y bueno, para tutora no me eligieron. Eso de hacer vídeos, fatal. Pero bueno, el mismo día recibí que había sido preseleccionada para Convivires. Y a los pocos minutos, pues Ingrid, la directora de la fundación, me puso un mensaje, estuvimos hablando y me dijeron que me cogían como voluntaria.

Y a partir de ahí fue un cambio brutal. Fue un cambio brutal.

Billie: O sea que, espera, espera, vamos a describir esto, porque es información superrelevante. Tú, obviamente, como todas cuando terminan, tenías miedo. Miedo a postularte, entiendo, ¿no?

Mar: Muchísimo.

Billie: Tú dijiste: «Oye, bueno, pues veo que hay tres que quieren un asistente virtual, o que necesitan un asistente virtual. Yo me postulo a las tres». Con el miedo en la manita voy y hago el vídeo, que me salió fatal, ¿no?

Mar: Horrible.

Billie: Hago todo esto, me postulo. Digo, bueno, pues ya pasas ese filtro. Y de las tres te cogen para dos.

Mar: Sí, dos.

Billie: Guau. O sea, muy bien.

Conseguir el primer cliente

Mar: Además, bueno, yo como loca. Recuerdo cuando hablé con Ingrid y me estuvo comentando lo del voluntariado y cómo era y tal, y le dije que sí. Y luego le dije aquello de: «No te lo vas a creer, pero es que me han preseleccionado para esta oportunidad». Y a los pocos días me llaman, me hacen la entrevista y quedamos en que me iban a avisar si me cogían o no.

Como a la semana siguiente no me habían dicho nada, yo dije: «A mí en el curso me han dicho que haga seguimiento, yo lo voy a hacer». Y a la semana hice el seguimiento. Les puse un correo diciéndoles que me habían comentado que me iban a contestar en esa semana, que si no… Me dijeron que en esa semana habían tenido problemas y que no habían podido elegir a la persona, pero que me lo dirían a la semana siguiente.

Y yo ahí pensé: «Bah, excusas». Pero no, no fueron excusas. A la siguiente semana me llamaron y me dijeron que me cogían.

«¿Y ahora qué hago?»: el miedo del primer cliente

Mar: Ahí lo primero fue mucha emoción, mucho nerviosismo y luego fue pensar: «Dios mío, ¿y ahora qué hago? Si no sé qué voy a hacer, no sé cómo voy a…». O sea, todo ese miedo de: «He cogido un cliente y no sé si voy a saber hacerlo», porque en el curso todo muy bonito, yo me aplicaba, hablaba con mis compañeras por Facebook, colgábamos las prácticas, pero el llevarlo a cabo…

pues no. La verdad es que tanto mis clientes como, a través de la fundación, de compañeras y eso, me han ayudado mucho y sí que conseguí hacerlo y, bueno, ahora es todo un lujo, porque he aprendido mucho y, además, ha sido como un despegue en poco tiempo. No solamente eso: hace cosa de tres semanas me postulé a otras cuatro oportunidades que salieron en el grupo y me preseleccionaron en las cuatro.

Billie: En las cuatro. Bueno, Mar, ya nos tienes que decir cuál es tu secreto, ¿eh? ¿Cómo haces para que te preseleccionen en todas las oportunidades? Compártelo.

¿Cuál es su secreto?

Mar: Pues, a ver, no me preseleccionaron en todas. O sea, yo creo que fue casualidad. Pero sí que es verdad que tengo que decir que en la fundación me han ayudado muchísimo. He aprendido muchísimo y estoy aprendiendo. La gente que está ahí, desde Ingrid, Marga, Bea, bueno, todas las voluntarias, para mí han sido un apoyo y una forma de hacerme confiar en mí también. Impresionante. La gente es maravillosa.

Ayudamos en lo que podemos, pero además es que cuando tienes miedo o cuando estás ahí apagada, ellas son las primeras que te animan y te dicen que tú puedes, tira, confía. Y la verdad es que ha sido tan grande su apoyo que yo creo que sin ellas no podría estar aquí ahora mismo.

Casualidad no es: el trabajo que hay detrás

Billie: Has dicho una cosa, Mar, que yo quiero recalcar, porque has dicho: «Bueno, yo creo que fue casualidad». Yo te voy a decir: las casualidades no son, ¿ok? Y luego también te voy a decir otra cosa. Yo le tengo muy dicho, muy marcado al equipo que las personas que estén en la fundación, por tener acceso a la información, a las reuniones y todo lo que tienen acceso, Bea las mira con unos ojos mucho más exigentes que a las demás.

Mar: Sí, lo sé. Lo sé. Lo sé.

Billie: Entonces, casualidad no es. No es, porque tú has trabajado lo suficiente para ser elegida, ¿okey? Eso para empezar. Pero cuéntanos, seguramente que has seguido todos los consejos al pie de la letra…

Mar: Sí.

Billie: …que te miras las cosas, que eres bastante ordenada para hacer tus candidaturas.

Mar: Sí, obvio.

Billie: O sea, cuéntanos un poquito también cómo lo haces para que la que te escuche, que diga: «Ay, pero es que a mí no me han seleccionado ni una vez», en lugar de irse abajo, pues diga: «Ah, pues mira, si lo hago como Mar, igual y me seleccionan».

Cómo prepara sus candidaturas

Mar: Mira, yo te cuento. Yo sigo los consejos. Recuerdo un vídeo que colgasteis en el grupo de oportunidades en el que tú salías explicando cómo hacer las candidaturas para presentarnos a las oportunidades del grupo, y yo lo sigo al pie de la letra. Lo que hago es investigar mucho a la empresa. La investigo tanto que me la llego a aprender de memoria, casi todo. Pero sí que es verdad que la investigo muchísimo, me ayudo con ChatGPT también a hacer el prompt, me meto a hacer las credenciales.

Mis primeras credenciales fueron en Canva. No, mentira, en Gamma. Pero luego las siguientes las he seguido haciendo en Canva. Y de mis primeras credenciales a las del día, que hago a día de hoy, no tienen nada que ver. Han mejorado muchísimo. Pero sobre todo es investigar muchísimo a la empresa, muchísimo. Ver realmente, desde su tipografía hasta lo que son los colores, qué es lo que buscan, en qué puedo ayudarles yo y, sobre todo, personalizarlas, personalizarlas hacia ellos, que en definitiva, cuando me presento a una oportunidad, la protagonista es la empresa, no yo.

Entonces, yo pongo en qué puedo ayudarles o en qué considero que puedo ayudarles. Y bueno, tampoco hay mayor secreto.

Billie: Bueno, sí que es verdad. Vaya secreto, ¿eh? Porque una cosa es escuchar los consejos que te dan los profesionales y otra cosa es aplicarlos en el día a día. Entonces, nosotros siempre lo decimos: no es lo mismo leer la receta de un pastel de chocolate que ponerte a hacer el pastel de chocolate, que no se te pasen los gramos de harina o los gramos de azúcar para que te quede bien, ¿no?

Mar: Exactamente.

La reacción de sus hijos

Billie: Esto es importante. Mar, has mencionado que tú pasaste de pedirle a tus hijos que te ayudaran con el teléfono a ahora estar trabajando de esto, con un ordenador y con herramientas. O sea, asistente virtual son muchas cosas digitales. ¿Qué edad…? Tú tienes dos hijos, ¿verdad?

Mar: Sí.

Billie: ¿Niña y niño? ¿Niños?

Mar: No, dos chicos.

Billie: Dos chicos. ¿Y qué edad tienen?

Mar: Ya son mayores. Pues mira, el mayor tiene veintinueve años. Y el pequeño, veinticinco.

Billie: Okey. Entonces, cuéntame, ¿qué te dicen tus hijos de ver el cambio en su mamá?

Mar: Pues mira, al principio, cuando yo les dije que iba a hacer el curso, el pequeño me miraba así como un poco diciendo aquello de: «Si no sabes ni siquiera entrar en un WhatsApp», como quien dice. O sea, te tenemos que configurar todo. Entonces decía: «Vale, mamá, vale». Pero mi hijo el mayor se me quedó mirando y me dice: «¿Tú estás segura?». «Sí, ¿por qué?». Digo: «El saber no tiene lugar, ¿no?».

Dice: «No, no, si yo lo digo, pero ¿tú estás segura? ¿Tú crees que te va a valer para algo esto?». Digo: «Hombre, por lo menos aprenderé cosas para manejarme yo con el ordenador». Dice: «Sí, pero yo desconfío. Yo desconfío, porque estas cosas prometen mucho y luego no llegas a nada, mamá. Entonces, no sé, ten cuidado, ten cuidado».

El primer cliente y el orgullo de sus hijos

Mar: Pues cuando conseguí mi primer cliente, les llamé. Lo primero que hice fue llamarlos a ellos. Y cuando se lo dije a mi hijo, me dijo: «Me tengo que tragar mis palabras. Enhorabuena». Pero al día de hoy, cuando yo les dije también que había conseguido estos clientes a través de la fundación, del grupo de oportunidades, porque mis clientes han salido todos de ahí, pues no se lo podían creer.

Mi hijo el mayor, o sea, yo recuerdo, me han llamado llorando: «Mamá, eres un crack». O sea: «Enhorabuena, estamos superorgullosos. Tú vales, tú puedes con todo». Y lo que más me dicen, sobre todo, es que cómo me ven luchar y cómo me ven intentando tirar hacia adelante, y como que soy su heroína. Entonces, no creo que sea así, simplemente es constancia, constancia.

Billie: Ay, Mar, de verdad, es que me he emocionado. O sea, se me salen las lagrimitas en los ojos, porque es lo más bonito que te puede pasar siendo mamá. Que tus hijos vean esta transformación. Y me encantó que dijeras que cuando conseguiste tu primer cliente, lo primero que hiciste fue llamar a tus hijos, porque de verdad, yo creo que esto es como lo más bonito, ¿no? Decir: «Oye, es que te estoy enseñando a ti también, hijo mío, que todo lo que soñamos lo podemos conseguir».

Y qué bonito, qué bonito. Gracias por compartirlo.

La crisis y la llamada que le cambió el ánimo

Mar: Sí. Además, te cuento. Hubo un punto, o sea, cuando estaba haciendo el curso, yo recuerdo que estaba muy mal, tanto psicológicamente como económicamente, muy mal, muy mal. Hubo un momento en que incluso llegué a poner un correo a tutoras diciendo que no podía continuar. Tiraba la toalla, no podía continuar, para mí era muy difícil. Estaba pasando un momento muy, muy malo, en el cual, pues, dije: «Es que me acababan de cortar hasta el wifi, o sea, no podía continuar».

Estaba en una situación muy, muy mala. Y recuerdo que, bueno, al final conseguimos activar otra vez el wifi, mis hijos también me ayudaron, pero recibí un correo que también hay que decir que me cambió muchísimo. Una persona dentro de Mamis se puso en contacto conmigo a través del correo, me dijo que podíamos mirar a ver cómo se podía hacer, que no me preocupara, que había una salida y que pensara en que podía conseguirlo.

Pero después ya recibí una llamada de esta persona y me animó mucho, me escuchó, me entendió. Cuando vio cómo estaba anímicamente me dijo que no podía tirar la toalla: «Lucha, sigue, porque te va a cambiar la vida, de verdad, confía en ti». Bueno, me animó tanto que al final dije: «Venga, haré ese esfuerzo y lo voy a sacar como pueda». Y ahora aquí estoy.

Gratitud por el apoyo de la comunidad

Mar: Pero tengo que agradecer sobre todo, ya no solamente a esa persona, a vosotros por el curso, tengo que agradecer muchísimo a la fundación, porque ya no es, no sé cómo decirlo, ya no es cómo he conseguido llegar a esto, es cómo me ha apoyado esta gente, cómo tiran de ti. Es como si notaras, aunque estemos a través de pantalla, es como si nos estuviéramos abrazando continuamente. Y de verdad que ese apoyo es lo que más valoro.

Estoy encantada, supercontenta y muy ilusionada. Y además tengo que decir que no solamente he conseguido a mis clientes, sino que me he apuntado a Magna Mater y ahora estoy haciendo el curso de Closer y Setter.

Dejar su trabajo

Billie: Guau. No, claro, es que… Oye, pregunta: ¿has dejado tu trabajo ya?

Mar: Sí, sí. Cuando me dijeron que me preseleccionaban en estas cuatro… en cuatro oportunidades a las que me había presentado, dije: «Dios mío, que me salga algo, por favor, y lo dejo». Pero es que hice las entrevistas y en una de ellas me cogieron al instante, no me dejaron terminar la entrevista, me cogieron al instante. Ese mismo día me llamaron de otra de las entrevistas, también me cogieron y en ese momento no me lo pensé.

Recuerdo que además me lo comunicó un domingo esta persona y ese mismo domingo escribí un correo y les dije que ya no volvía. Me daba igual todo. Y lo dejé. Lo dejé. La semana pasada recibí una llamada de ellos diciendo que si podía ya echarles una mano y tal. Les dije que yo estaba muy ocupada ahora y ya no podía. Entonces, bueno, pues feliz, contenta y emocionada.

Sus clientes y su proyecto

Billie: Guau, no me extraña que tus hijos estén emocionadísimos también por ti, porque es que tu historia es increíble. Gracias, Mar, por compartirla, de verdad, porque creo que puedes inspirar a un montón de mujeres que en un momento como el tuyo también tienen dificultades. Todas pasamos por momentos en nuestra vida donde quizá necesitamos apoyo, necesitamos esa persona que te escuche, que te diga, que te comprenda. Tú lo has tenido y a mí se me llena el corazón.

O sea, de verdad, yo te escucho y solo siento gratitud, porque esto… tú dices «gracias a vosotros», pero Franc y yo, bueno, somos una muy pequeña parte de toda esta pieza, ¿no? Y lo más importante que hay en Mamis Digitales son las personas. O sea, esa persona que te llamó, que te escuchó, que te animó, la gente de la fundación que te abraza en cada interacción, pues eso es lo que hace que Mamis Digitales sea lo que es hoy.

Así que gracias también a ti, ¿no? Por formar parte de este proyecto, por estar de voluntaria a pesar de tener… ¿Cuántos clientes has dicho que tienes ahora? ¿Cuatro?

Mar: Pues tengo cuatro clientes y estoy con otra compañera, estamos con un proyecto que se me ocurrió y hemos conseguido dos clientes.

Billie: ¡Guau! O sea que estás con seis clientes en total, bueno, dos de ellos con una compañera.

Mar: Con la compañera. Exacto.

Billie: Muy bien. O sea, Mar…

Más allá del dinero: confianza y edad

Mar: No son muy grandes esos clientes, pero todo suma y la verdad es que ya no es en tema económico, sino en lo que aprendemos. Porque yo, desde el día que empecé con mi primer cliente hasta el día de hoy, he aprendido muchísimo, tanto que ahora me han dado un proyecto ellos a mí para que lo lleve yo sola. Y bueno, pues ahí estoy con ese proyecto, muy ilusionada, que además fue mi primera entrevista, y yo decía: «¿Dónde voy con la edad que tengo? No me van a coger».

Y todo lo contrario. No se fijan en edad, se fijan en si tenemos experiencia.

Billie: Sí, sí, es que es así.

Mar: Es que las entrevistas que he tenido, lejos de que sea tu edad un impedimento, no lo ha sido, al contrario. No lo toman en cuenta. O sea, ellos lo que quieren es que tú te pongas, que les entregues su trabajo y ya está. Y si tienes dudas, les preguntas y no pasa más, no pasa más. Entonces, todo eso también te hace subir la autoestima y decir: «Bueno, pues puedo, realmente puedo, ¿por qué no?».

Y yo te digo que yo no sabía nada. O sea, yo encender un ordenador muchas veces tenía que preguntarle: «¿Era aquí, no? ¿Y ahora voy allí, no?». Y así todo el tiempo. Y ahora, bueno, ya me voy moviendo mucho mejor, claro.

Ingresos, finanzas y calidad de vida

Billie: Guau. Mar, tú has sido de esas personas generosas también que has dicho: «Sí, voy a hablar de dinero, porque hay que compartir todos estos temas también, y vamos a explicarle a las mamis cómo empecé y cómo he ido evolucionando». Así que cuéntanos un poquito, háblanos de dinero, ¿no? ¿Cuánto le cobraste a tu primer cliente? ¿En cuánto estás ahora? Para que podamos entender un poquito.

Mar: Pues mira, a mi primer cliente empezamos cobrando seiscientos euros más el IVA, porque soy autónoma ahora. Y bueno, pues seiscientos euros. Y al día de hoy, pues voy a superar los dos mil quinientos.

Billie: ¿Solamente de…?

Mar: Mensuales. O sea, dos mil quinientos mensuales.

Billie: Guau.

Aprender de finanzas y notar la diferencia

Mar: Sí. Y luego, bueno, pues con mi primer cliente, con el proyecto este, me ha propuesto que, al llevarlo, aparte de lo que estoy cobrando, va a haber unas comisiones bastante fuertes si cerramos trato con el cliente final. Con lo cual puedo superar bastante los dos mil quinientos. Y bueno, pues contenta. Teniendo cuidado también, porque luego hay que asumir una serie de cosas entre el IVA y demás.

Entonces, bueno, siguiendo los consejos del curso, dejando apartado un tanto por ciento para poder afrontar esas cosas y no volviéndome loca para gastarlo todo, claro.

Billie: Claro, claro. Bueno, esto está bien. Hay que aprender también un poco de finanzas cuando entramos en este mundo de ser autónomas. Y no tienes que contestar exacto, pero ¿es mucha la diferencia entre el trabajo que tenías antes? O sea, ¿superas todo eso?

Mar: Abismal. Mira, yo llegaba a los mil y poco, pero lo mejor de todo es que la mayoría del tiempo no cobraba o cobraba mal. O sea, tardaban mucho en pagarme. Por eso estaba tan mal económicamente y demás. Y ahora, bueno, pues a mí me llega final de mes, yo paso mi factura y me lo ingresan prácticamente al momento. En dos, tres días lo tengo, o a lo mejor alguno, pues una semana, quince días.

Este mes de agosto sí que es verdad que ha sido peor, porque al ser vacaciones la gente está de vacaciones, pues se ha retrasado un poco en el pago, pero ya está. Entonces, la diferencia es abismal.

Billie: Claro. Es la tranquilidad de… Has mejorado tu calidad de vida…

Mar: Sí.

Billie: …de una forma indescriptible, ¿no?

Mar: Correcto.

Billie: Guau, Mar. Qué bonito.

Gratitud y próximos pasos

Mar: Yo cada día doy gracias a Dios porque os habéis cruzado en mi camino y por ese día de haber dicho: «¿Y por qué no?».

Billie: ¿Por qué no? Claro. Porque confiaste también en esa vocecita que había dentro de ti que te decía: «¿Qué puedo perder, no, con esto?».

Mar: Exacto.

Billie: Y mira todo lo que has ganado.

Mar: Exacto. Y la verdad es que cada día estoy más ilusionada y más contenta y con ganas de seguir aprendiendo. Ya te digo que he empezado con el de Closer y Setter. Quería haber hecho también el de Consultora de IA, pero ya dije: «Mira, tanto cliente y dos cursos a la vez va a ser difícil».

Billie: Claro, no, es que…

Mar: Vamos a ir paso a paso.

Billie: Muy bien. Tienes todo el tiempo del mundo para hacerlas. Si ya eres Magna Mater, ya tienes todas las profesiones incluidas, actuales y futuras. Así que muy bien.

Mar: Exacto.

Dónde encontrar a Mar

Billie: Oye, Mar, pues muchas gracias por venir aquí, por contar tu historia. Me encantaría que, para cerrar esta entrevista, primero nos digas dónde podemos encontrarte, saber un poco más de ti, conocer los servicios que ofreces. ¿Dónde estás?

Mar: Yo estoy en LinkedIn. El Instagram mío lo utilizo personal, pero sí que el del proyecto lo estamos formando. Os he dejado los enlaces para que puedan entrar, pero bueno, con el proyecto todavía está un poquito verde y estamos ahí encuadrando para ver qué publicamos. Pero donde más me muevo es en LinkedIn.

Billie: Súper. Pues vamos a poner los enlaces de tus dos sitios para que te encuentren fácilmente las que están escuchando esta entrevista. Y luego me encantaría cerrar pidiéndote que pienses en esa Mar del inicio, de cuando decidió apuntarse a asistente virtual, con esa cantidad de miedos, incertidumbres, con sus hijos que también le estaban diciendo, su hijo mayor, que le decía que si esto no va a ser real, una estafa, ¿no?

Con esa inseguridad que te crea. Imagínate que hay otra madre que hoy, escuchándote, puede estar en ese lugar donde estabas tú. ¿Qué le dirías?

Su mensaje para otras madres

Mar: Que no se lo piensen, que se lancen. Que seguramente lo consigan, que solamente tienen que tener constancia y perder ese miedo, perder el miedo. Y que además, por suerte, hay una comunidad muy bonita que se apoya y que te ayuda. Que solamente tienes que escribir una cosa, como hice yo un día: puse en el grupo de oportunidades un texto de cómo me sentía de mal y la lluvia de mamis que de repente contestaron, me escribieron por privado y todo, te hace sentir bien.

Que van a estar apoyadas y que se lo crean, que se lo crean, que se lancen, porque todo es posible. Todo es posible.

Billie: Pues con esto me despido. Muchísimas gracias, Mar, por haber estado aquí, por haber compartido tu historia y por ser generosa también hablando de dinero.

Mar: Gracias a vosotros. Un abrazo muy fuerte.

Billie: Un beso. Chao.

Cierre del pódcast: Muchas gracias por escuchar Madres Reinventadas. Si has disfrutado del episodio de hoy y no quieres perderte los siguientes, no olvides suscribirte a nuestro pódcast en la web madresreinventadas.com. Te esperamos la semana que viene.