Mayte conversando con Billie Sastre en el podcast Madres Reinventadas sobre su reinvención profesional

Reinventarse profesionalmente trabajando: la historia de Mayte

¿Se puede reinventarse profesionalmente trabajando, sin lanzarte al vacío ni dejar tu empleo de un día para otro? La historia de Mayte, protagonista de este episodio de Madres Reinventadas, enseña un camino posible. No es sencillo, pero es real.

Mayte es bióloga de formación y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en informática. Hoy combina un empleo por cuenta ajena con sus propios clientes como autónoma y con su formación en varias profesiones digitales. Todo a la vez, y con un objetivo muy claro: poder gestionar su tiempo y estar para sus hijas y para ella misma.

En este artículo repasamos su recorrido: cómo entró en informática siendo bióloga, por qué siguió sintiendo «la espinita» de cambiar, cómo eligió su primera profesión digital, cómo llegó su primer cliente y qué ha aprendido sobre poner precio al valor que aporta. Al final puedes escuchar la conversación completa con Billie.

De bióloga a informática: una primera reinvención dentro de una empresa

Cuando Mayte terminó biología en la Universidad Complutense de Madrid, las primeras ofertas de trabajo eran de visitador médico. Con veintipocos años, vender aspirinas no la motivaba demasiado. Entonces llegó otra oferta, de una empresa de informática.

El efecto 2000 y una mente «cuadriculadita»

Coincidió con el momento del efecto 2000, cuando había muchos programas que cambiar y no había suficientes informáticos. Aquella empresa buscaba gente de ciencias: físicos, químicos, biólogos. Pensaban que quienes salían de esas carreras tenían la mente muy ordenada.

Mayte entró sin ser informática. Le enseñaron desde la lógica de programación hasta los lenguajes de programación, y por ahí siguió su camino. Con los años llegó a ser analista funcional y directora de recursos del departamento de informática.

Billie lo señala en el episodio: dentro de Mamis Digitales se repite mucho la creencia de «no me van a contratar porque no tengo experiencia». El caso de Mayte muestra que a veces a una empresa le interesa más cómo piensas que lo que ya sabes hacer, y que se puede aprender trabajando.

La experiencia como lastre que nos ponemos nosotras mismas

Mayte lo dice con claridad: la falta de experiencia es «como un poco un lastre que nos ponemos nosotras mismas». Ella lo arrastró durante muchos años y reconoce que todavía le queda algo de ese «no estoy suficientemente formada», es decir, del síndrome del impostor.

Su reflexión es muy útil si estás en ese punto. Según ella, el síndrome del impostor es algo más nuestro que de quienes nos ven. Los que nos rodean suelen confiar más en nuestro saber que nosotras mismas.

También apunta algo que a menudo pasamos por alto. Muchas veces no nos damos cuenta de lo que sabemos, de ese bagaje que llevamos, y no le damos valor. Parte del redescubrimiento pasa por reconocerlo. Y la reinvención no siempre significa irse a una formación que no tenga nada que ver contigo: a veces no hace falta irse tan lejos. Si te preocupa cómo se ve ese cambio desde el otro lado, en otro episodio del podcast puedes escuchar qué buscan las empresas cuando alguien cambia de carrera siendo madre.

Cuando el empleo seguro no es suficiente: la espinita de gestionar tu tiempo

Mayte se ha reinventado más de una vez. Hace unos quince años estudió naturopatía y abrió una consulta que mantuvo unos tres años. No le fue todo lo bien que esperaba, así que volvió al trabajo por cuenta ajena, a la informática, que era lo más seguro. Es un sector en el que, como ella dice, «siempre hay trabajo».

Pero la espinita seguía ahí. Quería gestionar su tiempo y tener la libertad de decidir qué hacer en cada momento. Reconoce lo bueno de un empleo: sabes lo que vas a ganar cada mes y eso da seguridad y estabilidad. Pero también sabes que «eso es lo que hay».

Qué significa realmente gestionar tu tiempo

Para Mayte, su mayor deseo es poder gestionar su tiempo y su vida. Lo explica con ejemplos muy cotidianos:

Aclara que no se trata de dejar de trabajar: «no quiere decir que no vaya a trabajar». Se trata de tener libertad para organizarse, algo que, trabajando por cuenta ajena, le parece imposible. Ese deseo de estar para sus niñas y para ella misma fue lo que la empujó a reinventarse.

Elegir una profesión digital sin renunciar a lo que ya sabes

Cuando Mayte descubrió Mamis Digitales, estaba planteándose volver a tener un e-commerce, como ya había tenido antes. Al ver tantas profesiones y metodologías, pensó que aquello le daría «el punch» que le hacía falta.

Su primera profesión fue asistente virtual. La eligió porque le pareció la más transversal, la que tocaba un poco de todo y un buen comienzo para su idea de montar un e-commerce. De esa primera metodología sigue aplicando cosas, sobre todo de gestión del tiempo y de biorritmos.

Un recorrido por varias profesiones digitales

Mayte se define como «una viciosita de la formación». Después de asistente virtual fue pasando por otras metodologías: community manager, editora de vídeo, project manager, closer y setter y consultora de IA. Ahora está haciendo ecommerce manager y le falta copywriter.

Reconoce que hay profesiones a las que sabe que no se va a postular. Aun así, le han aportado mucho: ahora sabe qué se ve en cada una, qué puede pedirle a una editora de vídeo y qué trabajo puede hacer otra mami por ella si lo necesita. Aprender un oficio también sirve para trabajar mejor con quienes lo ejercen.

Si estás en el momento de decidir por dónde empezar, te puede ayudar otro episodio del podcast, cómo elegir una profesión digital.

Cómo llegó su primer cliente (y cómo llegó el segundo)

Mayte fue llevando en paralelo su empleo y su formación. Y llegó un punto en el que le surgió su primer cliente. No terminó de soltar el trabajo por cuenta ajena, pero ya tenía un cliente propio y empezó a trabajar como autónoma.

Fue «súper ilusionante». Y también un reto, porque se pasaba el tiempo formándose y le resultaba «muy difícil venderme o exponerme y buscar ese primer cliente». Su motivación tenía una imagen concreta: su «tacita de oro», que guarda en el escritorio. Le recuerda aquel momento, cuando venía de una situación económica muy complicada y tuvo que lanzarse y exponerse.

Una recomendación y una reunión

Su primer cliente llegó de una manera curiosa. Una persona le comentó que en una empresa estaban buscando a alguien con el perfil de lo que ella hace. Mayte presentó sus credenciales y las expuso en una reunión, como se explica en las metodologías de Mamis. Tuvo la suerte de entrar.

El segundo cliente, de boca en boca

El segundo llegó de forma muy parecida. Una persona de su entorno supo que se estaba dando de alta como autónoma y que se dedicaría a esto, y le dijo que justo eso era lo que necesitaba. Mayte lo resume así: los clientes se fueron «enganchando uno con otro», de forma natural y de boca en boca.

Si te preguntas cuánto puede tardar este proceso, otras historias del podcast lo cuentan sin adornos. Por ejemplo, conseguir el primer cliente: cuánto se tarda de verdad, o la historia de Elsa y su primer cliente.

Un nicho concreto y un servicio que aporta valor

Mayte se dedica a ayudar a empresas que están en plena transición. Son compañías pequeñas que trabajan con Excel y con herramientas sueltas, y que al crecer empiezan a perder información. Ella ordena la información y los procesos, y busca una herramienta que se adapte a sus necesidades. Puede ser una que ya exista en el mercado o una que ella misma crea.

Empresas de entre diez y quince empleados

Su nicho es muy concreto. Trabaja con empresas, no con particulares, y normalmente de entre diez y quince empleados. Una empresa más pequeña todavía no necesita su servicio y una que ya ha crecido tampoco. Mayte aprendió a definir su nicho en las metodologías de Mamis, y lo considera clave.

Cuenta también que la IA ayuda mucho: ya no hace falta saber tanto de programación como antes.

Formación al equipo y atención al cliente

Su valor añadido no es solo la herramienta. También ofrece formación al equipo, porque en las empresas suele haber aversión al cambio. Su método: hacerlo con cariño y mostrar que el cambio les va a facilitar el trabajo. A esto suma su experiencia en soporte y atención al cliente, algo que considera fundamental.

Poner precio al valor, no al tiempo

Billie le propuso hablar de dinero, un tema que Mayte le había dado permiso para tratar, y ella lo hizo con total franqueza en el episodio. Trabaja con proyectos cerrados, de unos tres o cuatro meses, y matiza algo importante: no es lo mismo lo que facturas que lo que ganas, porque hay que tener en cuenta los tiempos y muchas cosas más.

También cuenta que al principio tenía miedo y fijaba tarifas más bajas. Sus clientes no se las han rebatido. Su mensaje final para otras mamis es claro: «tenemos que ponerle precio, en todo caso, al valor que estamos aportando», y no vender tanto nuestro tiempo.

Compaginar empleo, clientes y formación: lo que Mayte aprendió

Hoy Mayte lo resume en una frase: «Tengo todo al mismo tiempo». Sigue con su empleo por cuenta ajena, tiene clientes como autónoma y continúa formándose. Billie le dijo que no todo el mundo tiene esa capacidad organizativa.

Ella no lo presenta como algo fácil. Reconoce que hay que sacar horas al día de donde se puede, y que una buena organización lo da todo. Esa es la parte menos glamurosa de reinventarse profesionalmente trabajando: requiere esfuerzo y paciencia.

Su camino no es el único posible. Si quieres otro ejemplo de alguien que pasó de empleada a tener clientes propios, escucha la historia de una empleada que llegó a cuatro clientes en un año.

Su próximo paso: soltar la rama

Cuando Billie le pregunta cómo se ve dentro de un año, Mayte empieza diciendo que no lo sabe. Mira un año atrás y casi no se lo cree: su primera factura fue en febrero de este año. Espera estar gestionando su tiempo, con un e-commerce que funcione y, si puede «pedir carta a los Reyes Magos», con alguna mami ayudándola.

No se ve trabajando por cuenta ajena. Su idea es «soltar la rama», como se dice en Mamis con la imagen del monito que se suelta de una rama para agarrarse a la siguiente. Mientras tanto, mantiene varias líneas en paralelo: la consultoría, la posibilidad de un modelo de suscripción mensual y su futuro e-commerce.

Si quieres seguirla, Mayte está en LinkedIn, en Instagram y en los grupos profesionales de Mamis. Aún no tiene página web y lo cuenta con el refrán de que «en casa de herrero, cuchillo de palo».

Preguntas frecuentes sobre reinventarse profesionalmente trabajando

¿Se puede reinventarse profesionalmente trabajando por cuenta ajena?

En el caso de Mayte, sí. Empezó a formarse mientras trabajaba y llevó en paralelo empleo y formación. Cuando le surgió el primer cliente, tampoco soltó el empleo: empezó a trabajar como autónoma compaginándolo todo.

¿Hace falta tener experiencia previa para empezar?

Mayte cree que la falta de experiencia suele ser un lastre que nos ponemos nosotras mismas. A ella la contrataron en informática siendo bióloga, y piensa que muchas veces no nos damos cuenta del bagaje que ya tenemos.

¿Cómo consiguió Mayte su primer cliente?

A través de una persona que le habló de una empresa que buscaba a alguien con su perfil. Presentó sus credenciales en una reunión. El segundo cliente llegó de boca en boca.

¿Cómo se compaginan empleo, clientes y formación?

Con mucha organización. Mayte reconoce que hay que sacar horas del día de donde se puede, y que una buena organización lo da todo. También apunta que no todo es fácil y que es un reto.

¿Se puede cobrar por el valor y no por el tiempo?

Es lo que defiende Mayte. Trabaja con proyectos cerrados y pone precio al valor que aporta a la empresa, no a las horas que tarda. Aun así, recuerda que lo que se factura no es lo mismo que lo que se gana.

Conclusión: reinventarse profesionalmente trabajando es un proceso

La historia de Mayte no es la de un salto de un día para otro. Es una reinvención profesional gradual: la de una bióloga que entró en informática, se reinventó varias veces, se formó en distintas profesiones digitales y, sin dejar su empleo, consiguió sus primeros clientes. Hoy tiene empleo, clientes y formación a la vez, y su deseo sigue siendo el mismo: gestionar su tiempo.

Reinventarse profesionalmente trabajando exige organización y paciencia, pero también te permite aprender con la práctica y dar cada paso con más seguridad. Mayte lo resume con un consejo para las mamis con dudas: mirarnos con los ojos con los que nos miran nuestros hijos y darnos el valor que tenemos.

Escucha el episodio completo de Madres Reinventadas con Mayte y cuéntanos en los comentarios cuál es tu siguiente paso. Si conoces a otra mami que esté en ese momento, compártelo con ella. Y si quieres seguir explorando, tienes más historias reales de reinvención en el podcast de Mamis Digitales.

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Transcripción del episodio

Leer la transcripción completa

Presentación del episodio

Billie: ¿Te imaginas poder aportar tanto valor a una empresa para ayudarla a crecer en el entorno digital, combinando varias habilidades y cobrar por ello entre trece mil y quince mil euros durante cuatro meses? Pues esto es justo lo que hace Mayte. ¿Quieres saber cómo lo hace, cómo lo ha conseguido y cuál es su sueño? Vente conmigo a escuchar su historia.

Intro del pódcast: Bienvenida a Madres Reinventadas, presentado por Billie Sastre. Un pódcast para madres que están redefiniendo el concepto de trabajar sin renunciar a su vida familiar.

Billie: Bueno, me hace mucha ilusión este episodio en donde te vamos a presentar la historia de reinvención de Mayte. Mayte, bienvenida al pódcast de Madres Reinventadas. ¿Cómo estás?

Mayte: Muchas gracias, Billie. Superfeliz y supercontenta de estar contigo. Muchísimas gracias por este ratito, por la oportunidad que me das para compartir contigo.

Por qué compartir su historia

Billie: No, gracias a ti por venir, por venir a contar tu historia, por demostrar que todo lo que queramos es posible y por compartir, ¿no? Porque siempre yo insisto en que es muy importante que compartamos nuestro recorrido, nuestra historia, porque entre más demos visibilidad a casos como el tuyo, pues más la gente se puede poner en ese espejo y decir: «Oye, qué bien lo que ha logrado Mayte, pues yo también lo quiero». Así que gracias a ti por generar este espacio también.

Mayte: Muchas gracias. Y además me parece superimportante. Estoy de acuerdo contigo: a mí me han servido mucho de inspiración también muchas mamis que han pasado por aquí, por tu pódcast, de ver esos caminos, de ver que a pesar de todo vamos superando dificultades. Es superinspirador. Y yo siempre he sido muy de estar en mi conchita y me daba mucho reparo mostrarme, pero me pareció una oportunidad muy bonita, porque es lo que comentas, ¿no? Compartir, al final, es dar un poco de visibilidad y, bueno, aunque sea un granito de lo que una ha hecho, puede servir a otra mujer para decir: «Venga». Maravilloso, aunque sea muy poquito.

Sus reinvenciones y la espinita de gestionar su tiempo

Billie: Mayte, empecemos por el principio en tu historia. Cuéntanos de dónde vienes, a qué te dedicabas antes de tu reinvención profesional y por qué te dio la espinita, ¿no?, de reinventarte.

Mayte: Vale. Yo soy bióloga de formación, pero los azares de la vida me llevaron a que el grueso de mi carrera haya sido en informática: analista funcional y directora de recursos del departamento de informática. Yo, por el camino, me he reinventado un montón de veces, quiero decirte. Hace como quince años estudié naturopatía y abrí una consulta de naturopatía porque quería cambiar. Bueno, no me fue todo lo bien que yo quería. La mantuve tres años aproximadamente. Volví otra vez al trabajo por cuenta ajena, a la informática, que era un poco lo más seguro.

Es un sector en el que tengo la suerte de que siempre hay trabajo, ¿no? Pero yo seguía ahí con mi espinita de que quería gestionar mi tiempo, quería tener la libertad de decidir qué quería hacer en cada momento. Y además, ese tope salarial, por así decirlo, donde tú sabes lo que vas a ganar cada mes, que está fantástico, te da una seguridad, te da una estabilidad, pero al mismo tiempo sabes que eso es lo que hay, ¿no? Entonces yo tenía ahí la espinita, estaba ahí como detrás.

Cuando descubrió Mamis Digitales

Mayte: Fíjate, cuando descubrí Mamis estaba otra vez un poco planteándome volver a tener un e-commerce, porque ya lo había tenido. Después mi camino no ha sido ese, se ha ido redirigiendo, pero bueno, me he dejado fluir con él. La idea inicial era abrir un e-commerce. Y cuando descubrí Mamis, vi tantas profesiones como había y tantas metodologías que dije: «Buah, esto me va a dar a mí el punch que me hace falta, y por aquí va a ir».

De bióloga a informática: el efecto 2000

Billie: Bueno, has descrito un poco esa historia, ¿no? Estudiaste biología en la universidad. ¿Cómo haces el cambio de bióloga a informática? ¿También estudiaste una carrera de informática o cómo fue ese cambio?

Mayte: El cambio fue en realidad una empresa de informática. Cuando yo terminé de estudiar biología en Madrid, en la Complutense, las primeras ofertas de trabajo eran, pues, visitador médico, este tipo de cosas. Y claro, con veintipocos años, que sales de la carrera, decías: «Jo, pero ponerme a vender aspirinas y estas cosillas…». Era como que no me motivaba mucho, ¿no? Y en este ínterin, una de las ofertas que me llegó era una empresa de informática, porque coincidió que era el momento del efecto 2000, que en tema informático había muchos programas que había que cambiar. Entonces se necesitaba mucha gente, no había suficientes informáticos.

Y esta empresa buscaba gente de ciencias, porque decían que salíamos con la mente como muy cuadriculadita, muy ordenadita, ¿no? Entonces buscaban físicos, químicos, biólogos. Y entré en esa empresa y me enseñaron, pues, desde la lógica de programación, los lenguajes de programación, y por ahí entré. Y por ahí he ido siguiendo todo este rollo.

La experiencia como lastre y el síndrome del impostor

Billie: Fíjate qué interesante lo que cuentas, porque hay una creencia que se repite mucho dentro de Mamis Digitales y es: «No me van a contratar porque no tengo experiencia». O sea, a ti te contrataron porque tenías una mentalidad que, según ellos, ellos querían, ¿no? Esa bióloga que viene de la mentalidad cuadrada, y ya le enseñamos nosotros la informática. O sea, que ella vaya aprendiendo con nosotros. Y en ningún momento te dijeron: «No, no, si no sabes programar, aquí no entras», ¿no?

Mayte: No, no, qué va. Además, te dan forma, ¿no?, conforme a lo que ellos querían, a lo que ellos necesitaban. Entonces estaban encantadísimos. Al final, la experiencia es, yo creo, como un poco un lastre que nos ponemos nosotras mismas, ¿no? Yo, además, la he arrastrado durante muchísimos años, y creo que a lo mejor todavía algo me sigue quedando, ¿no?, de decir: «No estoy suficientemente formada, no tengo suficiente experiencia». El síndrome del impostor, ¿no? Pero yo creo que al final es algo más nuestro que de los que nos ven.

Los que nos ven sí confían más en nosotros, confían más en nuestra experiencia, nuestro saber, que en nosotras mismas muchas veces.

Reinventarse dentro de una empresa y valorar tu bagaje

Billie: Total. Me encanta, y me encanta esta parte de demostrar que tú te puedes reinventar hasta dentro de una empresa, ¿no? Que no hace falta que primero te prepares y luego vayas a reinventarte, que tu recorrido de esa primera reinvención, digámoslo así, fue ya trabajando. Y es la mejor manera, ¿eh?, también, porque aprendes con la práctica. O sea, es buenísimo esto.

Mayte: Sí.

Billie: Dime, dime.

Mayte: No, no, perdona. Te iba a decir que yo creo que también muchas veces no nos damos cuenta de lo que sabemos, de ese bagaje que llevamos, y no le damos suficiente valor. Y hay veces que parte del redescubrimiento pasa por darte cuenta de esa experiencia, de ese conocimiento al que tú no le estabas dando mucha importancia y decir: «Ay, caramba, si de esto puedo echar mano… Pues para adelante». Yo creo que también la reinvención no siempre es irte a una carrera o a una formación que no tenga nada que ver contigo, que si es así, pues maravilloso, ¿no?

Pero hay veces que no es necesario irse tan lejos.

Su mayor deseo: gestionar su tiempo y su vida

Billie: Total. Tú empezaste, o sea, cuando llegó Mamis Digitales a tu vida, tú ya estabas planteando: «Quiero emprender, quiero hacer mi e-commerce, quiero tener…». ¿Qué rondaba por tu cabeza? ¿Quiero libertad? ¿Cuál era tu deseo máximo?

Mayte: Mi mayor deseo, mi éxito, por así decirlo, es poder gestionar mi tiempo, sobre todo. Gestionar mi vida.

Billie: Okey.

Mayte: Es decir: mañana tengo algo con mis hijas, un evento o alguna cosa, y no tener que estar pidiendo permiso. Poder gestionar si un día me quiero quedar a trabajar más tarde, no tener problema, empezar antes. El gestionar mi tiempo, el poder decir, bueno, algo tan simple a lo mejor como: «¿Y si mañana empiezo a entrenar por la mañana en vez de por la tarde, porque me lo puedo permitir?», por ejemplo, ¿no? O decir: «Un día, ¿por qué no puedo quedar con unas amigas a tomarme un café en mitad de la mañana si quiero?». Porque luego yo me gestiono el resto del día.

O sea, no quiere decir que no vaya a trabajar. Pero claro, eso, trabajando por cuenta ajena, pues es como que imposible. Entonces ese era para mí mi mayor anhelo, ¿no? Era un poco lo que también me empujaba: el poder tener esa libertad y poder estar para mis niñas y para mí misma también, ¿no?

Sus hijas y el camino de reinvención

Billie: Okey. Entonces tú tienes, has mencionado ahora, dos hijas, ¿no? ¿Qué edades tienen tus hijas?

Mayte: Pues veintitrés la mayor, y doce la pequeña; va a hacer trece el mes que viene.

Billie: Guau, tienen mucha diferencia. Okey, súper. O sea que todo este proceso de reinvención ya lo viviste por ellas, por querer estar con ellas, ¿no? Por cambiar esa manera de estar presente como mamá. Me encanta. Cuéntanos cómo ha sido este camino de reinvención, porque tú has hecho unas cuantas profesiones digitales, ya llevas tiempo reinventándote, ¿no? ¿Cómo elegiste la primera profesión y cómo ha sido el recorrido que has hecho?

De asistente virtual a todas las metodologías

Mayte: Pues la primera profesión que elegí fue asistente virtual contigo.

Billie: Ajá.

Mayte: Y la seleccioné porque me pareció que era la más transversal, la que tocaba un poco todo, ¿no? Me parecía que era un buen comienzo. Y además, como mi idea era empezar con un e-commerce, decía: «Bueno, pues esto va a tocar muchas cositas que me pueden ampliar todavía más la formación». Y fíjate que aprendí muchísimas cosas de esa primera metodología contigo, y hay cosas que todavía las sigo aplicando, tanto de gestión del tiempo como de los biorritmos. Me pareció maravillosa.

Estando formándome como asistente, pues tuvisteis el tema de la Magna Mater, y yo, que siempre necesito estar formándome, soy una viciosita de la formación, pues dije: «Esta es la mía». Y entonces he ido pasando por distintas, bueno, pues todas las metodologías. Ahora mismo estoy haciendo Ecommerce Manager y me falta Copywriter, pero vaya, he hecho Community, Editora de Vídeo, Project Manager, Closer y Setter, que no sé…

Billie: Consultora de IA también la hiciste, ¿ya?

Mayte: Sí, Consultora de IA, además en la primera. La pusiste y dije: «Es para mí». Me encantó, sí, sí. Y de todas he sacado mucho juguito, ¿no?

Billie: Sí.

Lo que aporta conocer otras profesiones digitales

Mayte: Muchas cosas, muchos aprendizajes. Tanto a nivel quizás técnico como luego… Hay profesiones, es verdad, que a lo mejor digo: «Bueno, yo sé que no me voy a postular a una oferta para esta profesión, yo lo sé», pero me ha dado tanto. Y además ya tienes el enfoque de saber qué es lo que se ve en esa profesión. Y si algún día me hiciera falta, ojalá, sé lo que otras mamis saben y sé lo que me van a poder aportar si me hiciera falta.

Billie: Ah, me encanta. O sea que tú ya piensas: «Si un día necesito apoyarme en otra mami digital, yo sé…». Además, es muy bueno esto, porque sabes qué pedirle, ¿no? Sabes qué esperar de ella porque ya conoces la profesión.

Mayte: Exacto. Ya tienes por lo menos esa base, ¿no? Ya te puedes entender, ya conoces el idioma. Aunque yo a lo mejor diga: «Bueno, yo no me voy a dedicar a edición de vídeo», por ejemplo, fue también una metodología maravillosa y aprendí a ver todo con otros ojos. Pero bueno, te pongo esa como ejemplo, ¿no? Ya sé lo que le puedo pedir a una editora de vídeo, y sé lo que me puede aportar, y sé todo el trabajo maravilloso que puede hacer por mí. Entonces eso también te amplía muchísimo. Es maravilloso.

Reinventarse profesionalmente trabajando: empleo y formación en paralelo

Billie: Mayte, ¿cómo ha sido tu recorrido profesional desde que empezaste con ese asistente virtual? Cuéntanos si lo hacías trabajando por cuenta ajena y estudiando, y si has dejado tu trabajo. O sea, háblanos un poquito de ese recorrido de la Mayte que empezó a la Mayte que tenemos ahora.

Mayte: Pues estaba trabajando por cuenta ajena, exactamente, y empecé a formarme, y he ido llevando en paralelo trabajo por cuenta ajena y formación. Y llegó un punto en que, bueno, me surgió mi primer cliente. No terminé de soltar el trabajo por cuenta ajena, pero ya tenía mi primer cliente también. Entonces empecé a trabajar como autónoma, compaginándolo todo. Es verdad que hay que sacar horas al día de donde se puede, pero bueno, una buena organización al final lo da todo. Y fue superilusionante.

Yo estaba loca por conseguir mi primer cliente, no solo por el hecho de, bueno, de facturar, ¿no?, que por supuesto, y para mí fue un reto, porque claro, yo siempre estaba tratando de formarme más y formarme más, y me resultaba muy difícil venderme, ¿no?, o exponerme y buscar ese primer cliente, que vosotros además lo habláis mucho siempre, lo de ese primer cliente.

La tacita de oro

Mayte: Pero ¿tú sabes de lo que yo tenía más ganas del mundo? De tener mi taza de oro. Además, la tengo aquí.

Billie: A ver, enséñala. Ah, muy bien.

Mayte: Sí, aquí, mi tacita de oro. La tengo siempre en el escritorio porque me ayuda mucho a recordar ese punto, esa necesidad que tenía en aquel momento, que yo venía de una situación económica muy complicada por muchos motivos. Y el romper ese… ese que te tiene ahí sujeto a ese punto y decir: «No, venga, tengo que lanzarme, tengo que exponerme y tengo que estar ahí». Entonces, siempre simultaneando un poco. O sea que, de hecho, te puedo decir que ahora mismo tengo clientes por cuenta autónoma, o sea, como autónoma; sigo trabajando por cuenta ajena y sigo formándome. Tengo todo al mismo tiempo.

Billie: Bueno, bueno. O sea, tú tienes… claro, ahora nos explicarás un poco cómo son tus clientes, y me interesa mucho también cómo te llegó ese primer cliente, ¿no? Pero tienes una capacidad organizativa muy grande, ¿eh? No todo el mundo tiene la capacidad de poder hacer las tres cosas. O sea que ya desde aquí, admiración total por ti.

Mayte: Gracias.

Cómo llegó su primer cliente y a qué se dedica

Billie: Cuéntanos cómo llegó ese primer cliente.

Mayte: Pues fue de una manera muy curiosa. Fue una persona que me dijo: «Mira, en tal sitio están buscando a una persona que les ayude a pasar…», que es a lo que me dedico realmente ahora mismo, de manera autónoma: a ayudar a empresas que están en ese paso, en esa transición en que son pequeñitas y se manejan con Excel y con pequeñas herramientas. Tienen la información en Excel, repartida o compartida, pero se acaba perdiendo información.

Y yo aporto ese puntito de: «Bueno, vamos a organizar esta información, vamos a organizar procesos, vamos a utilizar una herramienta que se adapte a vuestras necesidades», o bien una que esté en el mercado, o bien se la creo yo. Es poner un poquito de orden en ese proceso de crecimiento en el que muchas veces las empresas pasan de tener un número de empleados y unos procedimientos, vamos a decir, más pequeñitos, a un crecimiento: empieza a entrar equipo, y todos esos procesos empiezan a descontrolarse un poquito. Y ahí es donde entro yo, ahí es donde ayudo.

Credenciales, reunión y segundo cliente

Mayte: Entonces una persona me dijo que había una empresa que estaban buscando a alguien un poco con esas características, que les hiciera un software, una herramienta específica para su funcionalidad. Y bueno, presenté mis credenciales, tal y como vosotros también explicáis en las metodologías. Las expuse en una reunión y bueno, pues tuve la suerte de entrar. Y el segundo cliente llegó también de una manera superparecida. Fue una persona que también conozco, y me dijeron: «Ah, pero tú te estás dedicando ahora a esto». Porque, además, era una persona a la que le comenté: «Mira, me estoy dando de alta ahora de autónoma, era como superemocionante.

Mira, me ha salido un cliente, me tengo que dar de alta de autónoma para generar mi primera factura». «¿Y qué vas a hacer?», me preguntó. Digo: «Pues mira, me voy a dedicar a esto». Y dice: «Ah, pero esto es lo que yo necesito». Y a partir de ahí, bueno, pues llegó también el segundo cliente. Entonces ha sido un poco como enganchándose uno con otro, de una manera supernatural, un poco boca a boca y muy natural todo.

Combinar informática, IA y gestión de proyectos

Billie: Por lo que escucho, Mayte, tú has combinado tus conocimientos de informática con el conocimiento de ser consultora de inteligencia artificial, porque lo que entiendo es que utilizas todo este tema de consultoría de: «Okey, yo te ayudo a pasar de una etapa A de tu negocio a una etapa B con más organización». Y yo creo que tiene mucho que ver también con las herramientas que se usan en Asistente Virtual y con la gestión de un proyecto de Project Manager, ¿no? Es esta mezcla que tú aportas, que es buenísima, a tu evolución digital, por decirlo de alguna manera. Ahora estás haciendo e-commerce.

Mayte: Sí.

Billie: Entonces, ¿ya te llega el gusanillo este de crear tu e-commerce? O sea, ¿sí lo estás creando?

Mayte: Estoy en ello. Es que me decías antes, te digo, estoy compaginando el trabajo por cuenta ajena, el autónomo, la formación, porque yo sigo con mis metodologías de Mamis para seguir formándome. Y estoy ya proyectando, estoy mirando proveedores, siguiendo un poco el ritmo también de la metodología, y ya tengo vistos mis proveedores, tengo vistas mis cositas para poner también mi e-commerce. Estoy pensando en un libro. O sea, es que mi mente no para quieta.

Billie: No paras, no paras.

Mayte: No paro, no paro.

Hablemos de dinero: proyectos cerrados

Billie: Mayte, hablemos de un tema que tú me diste permiso y que yo considero superimportante, porque es hablar de dinero, ¿okey? Fíjate que tú tienes un mix bastante bueno con lo que ofreces de consultoría, de un poco también desarrollar un software que igual no todo el mundo puede hacerlo. O sea, para eso necesitas conocimientos informáticos. Pero cuéntanos cuánto cobras por tus proyectos, porque yo cuando lo leí dije: «Se equivocó, le sobró un cero». Cuéntanos.

Mayte: No. Sí, afortunadamente me siento superafortunada. Cobro en torno a trece mil, catorce mil euros por cada proyecto. Y son proyectos de tres, cuatro meses, dependiendo un poco de la profundidad, de si hay necesidad de esa generación de software. Que te voy a contar un secreto: la IA ayuda muchísimo también, y tampoco es necesario ya saber tanto de programación como hacía falta antes, ¿eh? O sea, la IA echa ahí una mano tremenda.

Y sí, es lo que comentabas: suelo hacer proyectos normalmente cerrados, ¿no?, de esos tres, cuatro meses, el tiempo que solemos tardar en poner en funcionamiento ese cambio en la empresa, y ese suele ser mi importe. También es verdad que he aprendido, y sigo aprendiendo, que no es lo mismo lo que facturas que lo que ganas, porque después también hay que tener en cuenta los tiempos, muchísimas cosas. Pero sí es verdad que…

Billie: No, y que…

Mayte: Se puede poner…

Billie: Claro, que tú tienes…

Mayte: Se puede poner esas tarifas perfectamente, o sea…

Consultoría frente a cliente recurrente

Billie: Esto me encanta. Estamos rompiendo barreras, empezando por la mía, que yo nunca había visto a una mami digital que cobrara esto. O sea que enhorabuena. Y luego también explicar que tu caso se acerca más al de una consultora, que es un poco lo que yo hacía antes, ¿no? Que tú tienes que estar consiguiendo clientes de manera continua para tener estas tarifas, y por eso las tarifas son más elevadas que, por ejemplo, las de un cliente que te pague de forma recurrente durante años y años y años, ¿no? Entonces esto también hay que tenerlo en cuenta. Por eso los precios son más elevados.

Mayte: Claro, claro, por supuesto, porque una cosa es un proyecto que tú cierras y sabes que ese cliente puede que en algún momento necesite otra vez tus servicios, o no; puede que nos planteemos, aunque no ha llegado el momento, un modelo de suscripción, pero claro, ya sería un importe menor mensual. No es lo mismo que una puesta en marcha con un proyecto cerrado. No tienes esa seguridad, que es como tú dices, ¿no? Tengo que estar buscando clientes.

Un nicho concreto y tarifas por el valor que aportas

Mayte: Y además los clientes son, también aprendí mucho con vosotros del tema nicho, como muy específicos. O sea, yo sé que me tengo que dirigir a empresas; no son personas a pie, son empresas, y además son empresas de entre diez y quince empleados normalmente. Está muy acotado porque es justo ese punto: una empresa pequeña, pequeña, no necesita mi servicio, y una empresa que ya haya desplegado y que ya haya crecido tampoco. Entonces es tener muy claro que es un nicho muy específico y muy determinado.

Entonces, bueno, sí te puedes permitir tener esas tarifas, porque al final el valor que aportas en cuanto a tiempo, organización, forma de trabajar…

Atención al cliente y valor para la empresa

Mayte: A mí me gusta mucho enfocarme, porque también durante mis años de informática he tenido que estar mucho en temas de soporte y de atención al cliente desde el lado informático, y es algo que me parece fundamental, ¿no? La buena atención al cliente. Perder clientes porque no les estás dando una buena atención, con lo que cuesta captar un cliente, me parece muy triste. Y claro, en realidad cuando empiezas a implantar estos sistemas, las empresas empiezan a volver a controlar otra vez su información, su trabajo. Les estás aportando mucho valor.

O sea, no es tanto la herramienta que les pones como lo que ellos ganan en el sentido de estabilidad, de tranquilidad, de forma de trabajar más ordenada. Entonces, bueno, pues uno se puede permitir poner estas tarifas porque las empresas lo pagan y, sinceramente, yo al principio tenía mucho miedo cuando fijé mis tarifas y las ponía bastante más bajas. Pero no les parecen caras a las empresas, y lo pagan porque saben que los resultados que van a tener después son estupendos, ¿no? Entonces no hay problema. Se puede tener esas tarifas.

Negociar tarifas y formar al equipo

Billie: Es el valor, al final, que les estás dando a esta empresa, que para ellos seguro valdrá mucho más que lo que han tenido que pagarte a ti. Así que siguen ganando las empresas con tus tarifas. ¿Alguna vez te han negociado una tarifa? O sea, te han dicho: «Uy, no, trece mil euros, muchísimo, cóbrame menos».

Mayte: No. Te soy sincera, también es verdad que no he tenido todavía veinte clientes, ¿no? Pero con los que he trabajado hasta ahora no me la han rebatido.

Billie: Muy bien. O sea que puedes seguir subiendo, ¿eh?

Mayte: Sí que es verdad que a lo mejor hemos tenido que ver más temas de tiempos, quizás, ¿no?, porque haya que ajustarse más en tiempo, porque al final aquí yo aprovecho mucho esa parte de Project Manager, ¿no? Entonces tenemos que ir con unos tiempos, tú sabes, hay que organizar a todo el equipo. Luego me gusta también ofrecer siempre un poquito de plus. Para mí también es importante ofrecer, por ejemplo, una formación al equipo. No es «te pongo una herramienta y ahí te quedas». No: hacemos formaciones con equipos, se les enseña, porque normalmente hay mucha aversión al cambio, ¿no?

La gente: «No, yo es que llevo trabajando así veinte años y no quiero cambiar». Pues entonces hay que hacerlo con cariño, mostrarles que les vas a facilitar el trabajo, que lo que tú quieres, al final, es que trabajen mejor, ¿no? Ese es tu objetivo. Y bueno, pues tratar de vencer un poco esa resistencia. Al final son pequeños detalles que yo creo que aportan, y eso a la empresa, al final, le compensa y les gusta.

Su primera factura y cómo se ve dentro de un año

Billie: Mayte, si yo te dijera: ¿cómo te ves dentro de un año? ¿Cómo te gustaría estar dentro de un año?

Mayte: Pues no lo sé. Yo creo que… Es que sabes qué pasa, que si ahora miro un año atrás, como que no me lo creo, porque yo realmente, con el proyecto en mente, sí que es verdad que llevaba tiempo, pero arrancar, arrancar… Yo mi tacita la tengo de febrero de este año. O sea, mi primera factura fue en febrero de este año.

Billie: Sí.

Mayte: Entonces, ¿cómo me veo de aquí a un año? Pues espero que gestionando mi tiempo, que es lo que quiero. Espero que con un e-commerce que vaya bien, y me encantaría, si puedo pedir carta a los Reyes Magos, que vaya lo suficientemente bien como para poder contar con alguna mami ayudándome. Me encantaría.

Soltar la rama

Billie: Y por curiosidad, ¿te ves todavía trabajando por cuenta ajena o…?

Mayte: No, no, no.

Billie: Exacto. Tu sueño es ya cien por cien dedicada a esto.

Mayte: Sí.

Billie: Con equipo que te ayude.

Mayte: Sí.

Billie: Y con tu e-commerce, que te dé también ese ingreso adicional, ¿no?

Mayte: Sí, un poco todo. Es que estoy un poco en paralelo. O sea, por un lado seguir con la rama del tema consultoría que llevo, quizás ampliar el modelo a suscripción mensual si hiciera falta, una especie de mantenimiento, que todavía no hemos llegado a ese momento, pero bueno, espero que llegue. Y tener ese e-commerce. O sea, que estoy como muy diversificada. Ya el tiempo me irá diciendo si estoy en lo correcto o no, pero de momento me dejo fluir con ello. Entonces, sí, por cuenta ajena no.

Mi idea es soltar la rama, ¿no?, como decís vosotros, la técnica esta del monito que suelta una rama, para terminar de soltar esa rama y poder gestionar mi tiempo.

Billie: Sí, sí, eso es fundamental. Guau, me encanta. Bueno, Mayte, pues para ir terminando, primero cuéntanos dónde podemos encontrarte, saber de ti, de los servicios que ofreces, un poco ver quién eres, ¿no?

Dónde encontrar a Mayte

Mayte: Bueno, pues podéis encontrarme por LinkedIn. Es verdad que en casa de herrero, cuchillo de palo, y no tengo mi página web aún creada. Es algo que también tengo ahí pendiente de hacer, pero bueno, en LinkedIn, que al final es por donde ahora mismo se mueve casi todo. De hecho, los contactos con clientes los tengo por LinkedIn. En LinkedIn me podéis encontrar: María Teresa Álvarez Gómez, por ahí estoy. Y luego, las mamis que estéis dentro de Mamis, pues por los grupos profesionales. Porque, además, como solemos tener los grupos de WhatsApp, por ahí estamos, y hay varios grupos que son superactivos.

Yo, por ejemplo, el grupo de las Mamis Community, de cuando hice de Community Manager, es un grupo superactivo; por ahí casi todos los días nos escribimos: «Oye, ¿alguna me puede echar una mano con esta?», o: «Yo he publicado esto». Entonces, por ahí también me podéis encontrar. Siempre estoy por ahí.

Billie: Además, como has hecho casi todas las profesiones, estarás en todos los grupos, ¿no?

Mayte: Claro, sí, sí, yo en todos los grupos… Es verdad que hay grupos más activos que otros, pero sí, por todos los grupos estoy.

Un consejo para las mamis con dudas

Billie: Muy bien. Y cuéntanos, para cerrar esta entrevista, ¿qué le dirías a una madre que está en una situación de duda, de incertidumbre? Y sobre todo, me gustaría que le dijeras qué le dirías a una madre que piensa que cobrar mil euros al mes a un cliente es demasiado y no existe.

Mayte: Claro. Que hay que lanzarse, hay que lanzarse. Yo muchas veces, y me lo digo a mí misma, ¿no?, cuando estamos ahí con esas dudas de «bueno, si seré suficiente», ¿no?, esta es. Y digo, me gusta pensar: «Mis hijas, las dos, me ven con unos ojos amorosos, piensan que soy una superheroína». Bueno, la pequeña a lo mejor un poco menos, porque está en la adolescencia y estamos en esa etapa en que tú sabes. Pero bueno, si nuestros hijos nos ven con unos ojos amorosos tremendos, en los que somos maravillosas, y nosotras no somos capaces de mirarnos con esos ojos, ¿no?

Entonces, lo primero que le diría a esa mami es: miraos con esos ojos con los que os miran vuestros hijos, daos ese valor, porque lo tenéis. Y que hay que lanzarse.

Cobrar por el valor, no por el tiempo

Mayte: Que mil euros no es mucho, no es mucho, porque vosotras vais a aportar mucho más a esa empresa o a esa persona con la que vayáis a trabajar. Y no vendáis tanto vuestro tiempo, quizás. O sea, estamos acostumbrados a vender nuestro tiempo, y yo creo que nuestro tiempo realmente no tiene precio, ¿no? O es parte de lo que estoy aprendiendo: tenemos que ponerle precio, en todo caso, al valor que estamos aportando, independientemente del tiempo que tardemos en hacerlo, ¿no? Tardemos cinco minutos o tardemos una hora, yo te aporto este valor, y eso es lo que te voy a cobrar: el valor que te aporto.

Billie: Me encanta. Vamos a empezar a cobrar por el valor que aportamos y no por el tiempo. Gracias, Mayte, de todo corazón, por haber estado aquí, por haber compartido tu historia, por haber abierto esos números que nos hacen traspasar fronteras y barreras y por habernos regalado este espacio y este tiempo.

Despedida y agradecimientos

Mayte: Muchas gracias a ti, Billie, de verdad, por haberme invitado, por haber podido compartir. Y a Mamis. Muchas gracias a Mamis, porque para mí ha sido un gran apoyo, no solo en cuanto a formación, de metodologías, de información, de captación técnica, sino de plantearte qué quieres, de plantearte el valor que tienes y luego de tener esa supercomunidad de mamis maravillosas que están también ahí apoyando. Entonces, es como un ecosistema maravilloso que aporta muchísimo, y a mí desde luego me ha aportado muchísimo. Así que gracias por haber creado Mamis junto a Franc, y muchísimas gracias.

Billie: Nosotros lo creamos, pero sois vosotras las que lo mantenéis vivo, así que gracias a todas por ser Mamis Digitales, que es la esencia. Un abrazo muy fuerte, Mayte. Nos vemos pronto.

Mayte: Igualmente. Muchas gracias, Billie.

Cierre del pódcast: Muchas gracias por escuchar Madres Reinventadas. Si has disfrutado del episodio de hoy y no quieres perderte los siguientes, no olvides suscribirte a nuestro pódcast en la web madresreinventadas.com. Te esperamos la semana que viene.