En el episodio de hoy, hacemos una excepción y no charlamos con ninguna madre. Hoy nos acompaña Franc Carreras. Consultor, profesor y co-fundador de Mamis Digitales.
En el día de su cumpleaños y para celebrar el día del padre, hemos querido hacerle un homenaje y hablar con él sobre la reinvención y el emprendimiento desde el punto de vista más masculino.
Tal y como dice Franc, si miras atrás y la persona que eras hace un año es igual que la que eres ahora, no has avanzado suficiente. Cada reinvención es un paso adelante y Franc ha vivido más de una.
La primera marcó un antes y un después en su vida: decidió dejarlo todo e irse a estudiar un máster en Estados Unidos. Empezar de cero en otro país y abrirse camino hasta conseguir entrar en una de las mejores universidades del país. Allí creció profesionalmente y pasó varios años de su vida.
Su segunda reinvención llegó con la vuelta a su país, la decisión de emprender y el nacimiento de sus dos hijas. La paternidad le abrió los ojos y le hizo ver la importancia de un trabajo flexible que te permita conciliar.
Franc y Billie fundaron Mamis Digitales hace cuatro años para ayudar a madres a conseguir un trabajo que les permita conciliar. Con este proyecto, ha conseguido trabajar en algo que realmente tiene un impacto positivo en las vidas de las personas
Si quieres conocer más sobre su historia, ¡disfruta del episodio de la semana!
Transcripción de la entrevista
Billie: Bueno, hoy, como podéis escuchar, tenemos un invitado especial. Ha hecho la inauguración de este podcast en el primer episodio de Madres Reinventadas así que Franc, la audiencia ya te conoce. Pero hoy te hemos invitado por otro motivo, también muy especial, y es que en breve se celebra el Día del Padre y los padres también se reinventan, hay que decirlo. Así que aunque este podcast sea un homenaje a las madres reinventadas, esta semana queríamos traerte aquí y hacerte un pequeño homenaje porque eres un buen padre de dos peques, pero además eres el padre de muchas mamis digitales. Así que felicidades, Franc y gracias por estar aquí hoy.
Franc: Gracias Billie. Un honor estar en el podcast otra vez. Los escucho con mucha ilusión y estáis haciendo un trabajo fenomenal. Pero bueno, no hay mucho que celebrar y soy un padre normal y corriente, eso sí, también estoy predicando con el ejemplo y reinventándome igual que el que estamos haciendo toda la comunidad, ¿no? Porque estamos en unos tiempos en que te reinventas o te quedas atrás. Así que efectivamente podemos hablar de ese tema todo el tiempo que quieras.
Billie: Yo quiero enfocar la entrevista de hoy, si te parece bien, precisamente en esas reinvenciones que tú has vivido a lo largo de tu vida, pero poniendo el énfasis en esto que a veces a nosotras las mujeres y madres nos falta, que es esa energía masculina, y la verdad es que tenemos un montón que aprender de vosotros, porque vuestras tomas de decisiones, vuestras maneras de ejecutar las cosas son muy diferentes. Y yo creo que yo a lo largo de mi vida he aprendido muchísimo de muchos hombres que me han enseñado muchas cosas. Así que hoy queremos que nos vengas a enseñar tú cómo es la reinvención profesional desde la energía más masculina. Cuéntanos un poquito, ¿cuál fue tu primera reinvención profesional?
Franc: Es curioso que digas eso de la diferencia entre hombres y mujeres, porque yo hago todo lo contrario. Yo aprendo mucho de todo lo positivo y todo lo bueno que tenéis las mujeres. Y sabes que llevo mucho tiempo rodeado de mujeres, trabajando para mujeres, con mujeres y evidentemente teniendo mujeres a cargo también. Y como socias, como tú en este caso, o sea, en todos los niveles. Entonces yo quizás no soy un buen ejemplo de cómo se comportan los hombres, porque me da mucho más la manera de pensar y la manera de tratar los negocios y la vida en general que tenéis las mujeres y por eso aprendo más de vosotras. Pero si me preguntas por la primera, yo me tendría que remontar a cuando decidí dejarlo todo e irme a estudiar a otro país. Yo llevaba ya cuatro años trabajando, era consultor, había tomado la decisión de ser consultor de forma temporal. Sabía que no era lo que iba a hacer toda la vida, porque yo no quería acabar trabajando en una empresa como hace todo el mundo, y en la consultoría estaba trabajando para muchas empresas. Y me acuerdo que varios compañeros de carrera teníamos esa ilusión de hacer un máster en Estados Unidos, es decir, completar nuestros estudios con experiencia laboral en otro país. Y yo creo que sin darme cuenta, ese fue uno de mis primeros emprendimientos. Porque claro, decidir dejarlo todo, perder ese trabajo seguro, con ese entorno ya controlado e irse a otro país a empezar de nuevo, a aprender de nuevo, pues en el fondo era una reinvención, no? Y fue como empezar una empresa, como emprender, como lo que están haciendo muchas madres en nuestra comunidad. Tienes que dejar la seguridad, tienes que encontrar la manera de financiarlo porque tenía un coste, evidentemente. Yo tenía el apoyo de mis padres, pero también tienes que buscar un lugar en el que vivir, tienes que cambiar de amistades, tienes que moverte a otro país. Y me acuerdo perfectamente porque éramos varios los que estábamos planeando eso y no todos lo hicieron. Entonces yo me sentía muy orgulloso de haber terminado lo que había dicho que iba a hacer, de haber empezado y haberlo terminado. Y la verdad es que una de las cosas que más me ayudó y que es una de las cosas que estoy ahora poniendo en práctica, también fue encontrar una persona que tenía experiencia en esto, que tenía conocimientos que yo no tenía. Fue la primera vez que contraté a un coach o un mentor, o un asesor o consultor como fuera. Era Daniela, que era mi mentora. Ahora también es madre y también es emprendedora y a la que estoy ligado también en sus emprendimientos. Me hizo muy bien encontrar a alguien en quien apoyarme, que supiera un poco más y tener esa relación de “Vale, juntos podemos llegar más lejos, más rápido”. Y yo creo que no hubiera conseguido entrar en la universidad en la que entré sin ella. Y debo confesar que no lo conseguimos en el primer intento. El primer año no conseguí entrar en ninguna universidad, tuve que esperar otro año, volver a hacer todo el esfuerzo, pero es de las cosas que estoy más orgulloso, porque entran muy pocas personas de países extranjeros en universidades como en la que yo estudié. Y para mí fue un logro solamente conseguir entrar. Fue la primera sensación de reinvención: todo lo que tenía desaparece y me meto en un mundo completamente distinto y me convierto en una persona completamente distinta y persiguiendo objetivos distintos. Pero claro, cada reinvención es un paso adelante. Yo siempre digo que si miras atrás y la persona que eras hace un año es igual que la que eres ahora, no has avanzado suficiente. Fue un cambio importantísimo en mi vida.
Billie: Es curioso que menciones esta de que lo intentaste una primera vez, no lo lograste y seguiste. Esa perseverancia… Muchas veces decimos “no, vamos, ya lo he probado, no lo he conseguido, tiro la toalla”. Entonces yo creo que esto sí es un aspecto un poco más masculino que femenino. Nosotras a veces decimos no, o no creemos en nosotras mismas o muchas veces en nuestro entorno también tenemos personas que tampoco creen en ese proyecto y ya nos están tirando tierra encima, ¿no? Pero tú, ¿qué mentalidad tuviste cuando te dijeron no, no estás admitido? ¿Y cómo hiciste para seguir perseverando a lo largo de un año, que es mucho tiempo?
Franc: Mira, muy buena pregunta esto porque además tiene mucho que ver con el hecho de que lo consiguiera, la verdad. Yo a mis hijas, porque también soy padre, siempre les digo que nunca, nunca me digan “lo intentaré”. Está prohibido decir “lo intentaré” porque “lo intentaré” es la primera excusa para no conseguirlo. Bueno, como ya te he dicho que lo voy a intentar, si no lo consigo, yo he cumplido. He intentado, pero he fracasado. No es culpa mía. Es culpa de las circunstancias. Además me lo dijo un amigo, cuando le dije que iba a hacerlo, dijo “Si Franc dice que lo va a hacer, lo va a cumplir”. Y pensé ¿cómo sabes que voy a conseguirlo? Y era un amigo que me conoce muy bien y me dijo “Cuando dices una cosa la cumples”. Pero yo creo que esa mentalidad venía precisamente de otra cosa, que como padres tenemos que tener muy claro y que es lo que intento hacer yo con mis hijas, que es de mi padre. Mi padre siempre me hizo sentir que era capaz de conseguir lo que intentara, siempre me apoyó incluido en este caso y me dio la tranquilidad de que si hacía lo que tenía que hacer lo podía conseguir. Nunca tuve la duda de que fuera a conseguirlo y ahora lo miro ya con casi 50 años, 47 años, 48 años que voy a cumplir ahora, justamente alrededor del día del Padre. Y me doy cuenta de eso. Me doy cuenta de que esa confianza, de que si lo intentas, lo puedes conseguir, ese el valor más importante, la mentalidad más importante que te pueden dar unos padres. Esto no viene de otro sitio, viene de tus padres y entonces tenemos la oportunidad también como padres, hacerlo con nuestros peques. Decirles tu tranquilo, haz lo que tengas que hacer, pero tú puedes conseguirlo. Y hay un momento en la vida en la que empiezas a tener fracasos, empiezas a tener miedos y empiezas a convencerte a ti mismo de que hay cosas que no puedes conseguir o cosas que van a ser muy difíciles o cosas que simplemente no te merecen el esfuerzo. Yo recuerdo cuando fracasé en el primer intento… Justamente en aquella época había una película que me marcó muchísimo. Una tontería de película, no es ninguna película que haya ganado ningún Óscar ni sea un clásico, que es “La fuerza del viento”. Es una película de esa época en la que se habla de la Copa América, que es una regata muy importante en la que compiten dos países y América siempre había ganado esa copa y un año la perdió. Perdió la Copa que llevaba su nombre, la perdió frente a Australia, si no recuerdo mal. Y el interés de la historia es cómo la recupera. Y la frase que decía el protagonista, la frase que se usaba para promoción de la película era que solo hay una cosa mejor que ganar la Copa América, que es perderla y después recuperarla. Entonces es justamente el saber que cuando algo cuesta un poco más, cuando tenemos un fracaso importante, cuando fracasamos y no lo conseguimos, sabemos que al otro lado hay una victoria que todavía es mejor que haber acertado a la primera. Entonces, ese convencimiento de que puedes conseguirlo y de que además la victoria va a ser mucho más dulce es lo que te hace persistir. Yo creo que ese sistema de mentalidad. Y si no nos lo han dado nuestros padres, que no todo mundo ha tenido la suerte que he tenido yo, o a lo mejor han tenido otras suertes, tenemos que buscar personas en nuestro entorno que nos den ese tipo de confianza, rodearnos de personas que crean en nosotros y nos digan “tranquilo, haz lo que tienes que hacer. Si no sale a la primera, saldrá a la segunda”. Y luego hay una parte de ser testarudo y pesado con las cosas, que también te hace ser un poco así. Decir: “Sí, sí, me cuesta, cómo que no”. Tienes también esa actitud y eso quizás sí es un poco masculino. Es decir, que cuando te retan, cuando el fracaso te enfrenta, tú dices “¿Cómo que no? Ya vas a ver si puedo”. Pero también hay que decir una cosa. La clave para hacerlo no es repetir lo mismo. Yo me acuerdo de la conversación con Daniela, que por cierto es otra mujer la que ayudó… Me acuerdo perfectamente el café en el que me senté y le dije “Me han dicho que no en todas las universidades. ¿Qué tenemos que cambiar?” Hicimos un plan ese día y cambiamos muchas cosas. Para empezar, la fecha de entrega de la solicitud. Porque yo una cosa que hice la primera vez fue que esperé hasta el último día, y descubrí que estas universidades aceptan a medida que tienen buenos candidatos, no esperan al final para verlos todos. Entonces, ese pequeño cambio, volver a hacer los exámenes de acceso, volver a hacer todo el proceso otra vez, nos permitió conseguir la victoria. Pero hay que cambiar cosas. No se puede pretender que cuando algo sale mal, simplemente repitiendo lo mismo que hicimos y persistiendo, será la respuesta. La respuesta no es persistir. La respuesta es pivotar, como decimos mucho en el mundo de emprendimiento.
Billie: Y es algo que les decimos a todas nuestras mamis digitales cuando están dentro: “Cuando recibas un no, aprende qué es lo que puedes aprender de esta lección, qué te llevas de ese no para poder mejorar y hacer una mejor versión la próxima vez que tengas que presentar una propuesta, entregar un proyecto o lo que sea. Así que es muy importante aprender estas lecciones para poder hacerlo mejor en un futuro sin obviamente seguir igual. Franc, tú te has ido reinventando a lo largo de tu carrera profesional. Pero yo quiero que nos cuentes qué cambió cuando te convertiste en padre.
Franc: ¡Wow! Cuando me convertí en padre dejé de dormir. Eso fue lo primero que cambió. Lo noté muchísimo. Yo me considero muy privilegiado. Yo tuve la oportunidad de ser padre en un momento en el que tenía tiempo para estar en casa, para estar con mis hijos. No decidí dar este paso con un trabajo que me ocupara montón de horas, como había estado haciendo en otros momentos. Me coincidió justamente con otra reinvención. Cuando abandoné Estados Unidos, donde estuve casi diez años, regresé a España con intención de emprender. Estaba empezando a emprender y tenía muy pocos ingresos. Estaba todo muy inestable, ¿no? Pero para mí fue un momento muy dulce por poder estar ahí, por poder estar cerca. Que es una de las cosas que valoramos tanto en esta comunidad. Poder estar presente y poderlas cuidar. Poder darles el biberón, dormirles la siesta y disfrutar de sus primeros momentos. Lo que también me permitió es entender que te cambia la vida. Lo primero que hice creo que para mí fue muy natural. En aquella época estaba empezando a tener una agencia, que tú conoces muy bien, en la que nos conocimos y tenía equipo que trabajaba para mí y la flexibilidad laboral era algo que yo necesitaba. Y era algo que por naturaleza decidí que tenía que tener todo el mundo en la empresa. No podía obligar a nadie a estar encerrado en una oficina, sea hombre o mujer, da igual, ¿no? Y no estar, porque en aquel momento no me apetecía o quería estar con mi hija, o quería llevarla al médico, o sencillamente porque llegaba más tarde, porque no había dormido. Y eso lo hice extensivo al resto de personas, un poco por empatía, porque me di cuenta de que para mí era importante y tenía que serlo también para las demás. Y esas fueron las cosas que me cambiaron como persona. Quizás antes no tenía sin sensibilidad por la importancia de estar cerca de tu familia. Venía con la mentalidad de Estados Unidos de que hay que trabajar a tope, todas las horas del día, el que más trabaja es el que más rinde, si no trabajas tanto, no estás siendo honesto tampoco con la persona que te está pagando. Era un poco el sentimiento de culpa de no estar logrando todo. Y aprendí que no, que hay otras cosas en la vida y tuve la fortuna de tener hijos cuando quise. También tenía mucho miedo, pensaba si ahora empezamos y tenemos que estar años, pues tampoco lo hicimos pronto, en nuestro caso yo ya era poco mayor y tuvimos la suerte de poder tenerlas en seguida, una detrás de otra. Y en ese sentido me sirvió para eso, para aprender la importancia de tener esa flexibilidad, de conciliar algo que en el fondo debería ser natural para todos.
Billie: Debería, y es precisamente por lo que luchamos en Mamis Digitales. Tú tuviste dos niñas. Te cambio también un poco la mentalidad y dijiste “Yo quiero ayudar no solo a mis hijas. Quiero ayudar a un montón de mujeres madres también”. ¿Te abrió las puertas esta agencia en donde estabas antes, que empezaste a tener madres trabajando contigo y viste la facilidad que tenía el community management para hacerlo desde cualquier lugar? ¿Por qué Mamis Digitales?
Franc: Bueno, a ver, lo primero que has dicho. Evidentemente como padre de dos niñas, aunque también tengo al hijo de mi pareja viviendo con nosotros y que lo trato como si fuera mío, pero en realidad, cuando pienso en ellas pienso qué mundo van a tener cuando se hagan mayores. Y va a ser justo o no va a ser justo y van a poder hacer lo que yo he podido. Yo he tenido mucha suerte en este sentido, con mi familia, que me ha apoyado muchísimo y me ha dado mucha seguridad y un entorno seguro para poder desarrollarme. Pero ellas como mujeres… Que no les faltase ninguna oportunidad por el hecho de ser mujeres y luego si quieren, pues además ser madres. Entonces eso me motivó mucho a comprometerme con algo en lo que ya creía. Entonces fue cuando me di cuenta de que me sentía muchas veces más cómodo trabajando con mujeres o aprendiendo cómo era la relación con ellas. Mi última jefa en Estados Unidos, una mujer. Anteriormente había sido un hombre y también había sido una experiencia magnífica. Y en el equipo, como dices tú, estaba rodeado de mujeres que luego se convirtieron en madres. Entonces, en ese sentido, siempre he pensado que hay que hacer todo lo posible. ¿Y por qué Mamis Digitales? Pues ya lo sabes. Fue una casualidad descubrir que esta profesión se podía hacer desde cualquier lugar. Que todo mi equipo tenía esa flexibilidad de trabajo y no por eso perjudicaba sus oportunidades. Ver que en otros países había iniciativas similares que parecían agencias todas hechas por mujeres con esa flexibilidad, y darme cuenta de que era la oportunidad de hacer algo que no había hecho nunca en mi carrera, que era trabajar en algo que realmente tuviera un impacto positivo en las vidas de las demás personas. Yo venía de la industria de la música, la industria de la música es entretenimiento, es diversión, es ego, es banalidad, es totalmente superficial. Al final, aunque mucha gente diga que la música le cambia la vida, en el fondo no lo es. No podríamos vivir sin ella, pero no cambia la vida. Y de repente darme la oportunidad de que lo que yo hacía con la misma ilusión, con el mismo trabajo que estaba haciendo como consultor, que también estás trabajando para empresas porque al final tu cliente es un profesional, no es una familia, no es una persona individual. El ver que podíamos, juntamente contigo, cambiar vidas, que podíamos ayudar a algo realmente importante y estarlo viviendo yo como padre… Pues esa motivación realmente me cambió completamente. Dije “qué bonito poder trabajar en algo y ver el resultado en los ojos de la persona que ha podido reinventarse más rápido”. Yo siempre digo que todos nos podemos reinventar por nuestra cuenta. Tú y yo lo hemos hecho así, ¿no? Pero tener el privilegio de que alguien confíe en ti y te diga “lo pongo en tus manos, ayúdame, enséñame cómo hacerlo más rápido, mejor” y descubrir juntos que lo sabes. Lo he contado otras veces. Todo lo que nos imaginábamos iba pasando, una cosa detrás de otra, como el destino. Estamos hechos para esto. Y hay otro componente importante que es lo que para mí cerró el círculo y es darme cuenta de cómo muchas cosas que había hecho en mi vida anteriormente, sin saber por qué, en este proyecto se juntaban y le daban sentido. Por ejemplo, yo soy aficionado a la música, soy músico. Yo fui de las primeras personas en España de utilizar ordenadores para producir música, como aficionado, pero es lo que me llevó a trabajar en esa industria. Y de repente todas esas habilidades y la cantidad de horas que he metido yo a grabar canciones con ordenadores, editando y modificando el sonido, etcétera… Cuando empezamos a ver que no teníamos recursos y producíamos los vídeos nosotros, dije qué suerte tengo de haber aprendido eso ¡y lo hice como afición! Dije “qué bonito, un proyecto que lo junta todo”. Que junta mi experiencia profesional, mi experiencia académica, que ya tenía un poco en aquella época, mi experiencia también como editor productor de cosas que no eran la música, en realidad eran nuestros vídeos, y que justo Internet, el mundo, la necesidad en España en particular de ese tipo de reinvención, se juntara y tú y yo estuviéramos en el punto adecuado para poder hacer algo que cambiase el mundo, como dice todo el mundo cuando emprende: “Quiero cambiar el mundo”. Y pensaba bueno, si esto es muy fácil hacerlo para nosotros. Y yo creo que fue eso lo que hizo que todo saliera tan rápido, porque sinceramente fue sorprendente todo lo rápido que las cosas empezaron a salir bien hasta el final, hasta el último paso de que esas madres encontraran un trabajo que no hubieran encontrado de otra manera si no hubieran pasado por esa experiencia. Entonces, claro, cuando encuentras una oportunidad de trabajo así y la puedes disfrutar tanto, pues qué más vas a hacer, ¿no? Todo lo demás que hago lo hago porque soy inquieto, pero podría hacer esto toda mi vida y no necesitaría nada más.
Billie: Franc, tú has ayudado a un montón de emprendedores a lo largo de tu vida. En Mamis Digitales llevamos cuatro años ayudando a muchas madres a reinventarse y también sacar su negocio adelante, hacerse autónomas. ¿Qué cualidades dirías tú que son las que ves en una persona, que detectas de inmediato y dices “va a triunfar porque tiene esto y esto”? ¿Qué cualidades dirías tú que son las que hacen a un emprendedor o alguien que decide montarse por su cuenta, triunfar? ¿Y cómo las podemos desarrollar?
Franc: Pues mira, esto que te voy a decir, no son palabras mías porque evidentemente yo lo he reflexionado mucho, pero cuando alguien lo resume mejor que tú, pues te lo guardas y dices “Esa es la fórmula del éxito”. Así que seguro que alguna no les sorprenderá escuchar esto porque ya lo habrá oído en otros lugares. Para mí, las tres cualidades más importantes, y las cultivo mucho en mis hijas, porque hay que hacerlo desde la paternidad ya que estamos en ese tema. Son la inteligencia, y la inteligencia no es la inteligencia nata, es decir, ya ha nacido y qué pasada, tiene un coeficiente intelectual muy alto, sino el trabajar la manera de entender el mundo, de aprender, etcétera. Y eso es muy importante. Sin eso es muy difícil. Si no tienes una mínima inteligencia, no vas a poder triunfar en esos aspectos. La energía o la capacidad de trabajo. Y eso también se puede educar. La ética de trabajo, la disciplina, el saber cuál es tu mejor momento para ser más productivo, el acostumbrarte también a hacer primero lo que debes y después lo que quieres. Ese tipo de mentalidad y esa capacidad de ponerle ilusión, energía a las cosas, es fundamental también. Y la última es muy importante. Es la ética. Es decir, tener unos valores adecuados, porque la combinación de los otros dos sin el tercero es peligrosísima. Una persona inteligente, con mucha energía y sin ética, puede hacer mucho daño y el mundo está lleno de esos ejemplos. Si te falta una de las tres, realmente tienes un problema. Si te falta la ética, es la peor. Si te falta la energía, que también pasa a menudo, cuando tienes la inteligencia y eres buena persona, por muy buena persona que seas y por mucho que sepas lo que tienes que hacer, tienes que encontrar la manera de activarte, de motivarte. Y hay muchos recursos hoy en día al alcance de todos para encontrar ese chute de energía que hace que… “¡Venga, vamos!” Y es una de las cosas que también intentamos dar en nuestra comunidad, porque necesitas el aprendizaje pero también necesitas ese empujoncito, esa comunidad, esa tutora, ese entorno, sobre todo las otras madres ¿no? Entonces eso se arregla de esa manera. Y la inteligencia del conocimiento, si no tienes eso y solamente tienes mucha energía y eres muy buena persona, pues tampoco vas a ningún lado. Es más común de lo que pensamos. Y ahí es donde nuestra solución intenta incidir más. Vale, venga, pues tienes ganas de hacerlo y quieres hacer algo correcto, algo bien hecho y estar cerca de tu hijo, vamos a desarrollar también nuestras habilidades intelectuales para saber qué es lo que hay que hacer para poder conseguirlo. El que combina las tres cosas en cualquier emprendimiento, tiene una mínima inteligencia, se ha formado o se ha capacitado, tiene ilusión, motivación, energía y tiene la ética de hacer las cosas correctas, no hay quien lo pare. ¡No hay quien lo pare! Y eso es lo que buscamos también y lo sabes, cuando buscamos a personas para el equipo. Esta misma mañana lo hablaba con una persona que me pedía una oportunidad de trabajo porque acababa de quedarse disponible, y le decía: “Estás en mi lista de Súper Stars”. Yo tengo una lista en la que tú también has estado, de personas con las que me gustaría trabajar. Son esas personas las que tienen esos tres atributos.
Billie: Wow. Franc, vamos a cerrar con una pregunta que yo quiero adaptarla también, como ha hecho Alicia conmigo cuando me entrevistó para el podcast, y quiero cerrar con la pregunta de ¿Qué es lo que te han enseñado tus hijos? En este caso como bien dices, tú tienes dos niñas y un niño que seguro también te enseña un montón de cosas, pero además tienes un cuarto hijo que es Mamis Digitales. Entonces como tú quieras, en el orden que tú quieras, te dejo terminar con qué es lo que te han enseñado tus cuatro hijos.
Franc: Mira, yo lo que aprendo de los niños en general y especialmente de los míos, es su capacidad enorme de tener curiosidad, su curiosidad insaciable. Cuando ves que preguntan todo, que quieren saberlo todo, que no tienen miedo a preguntar lo que no saben… Me recuerda muchísimo eso que ocurre con los adultos, que cuando nos hacemos mayores y no sabemos algo nos da vergüenza preguntar y pensamos que nos va a reflejar una imagen negativa de nosotros, y hacemos así y seguimos adelante con esa laguna, con ese hueco, con ese el aprendizaje del queso de Gruyere, que tú vas aprendiendo cosas pero lo que no sabes, como no lo tienes, dejas el hueco ahí. Y los niños son insaciables con el conocimiento, cuando tienen curiosidad quieren saberlo todo. Yo me he acostumbrado, y esto cuesta porque a veces da un poco de vergüenza, a parar y decir “No he entendido, no he entendido, repite”. Me da igual que sea una persona de equipo. Me da igual que sea la persona más inteligente que yo. Me da igual que sea mi pareja o quien sea. Cuando hay algo que no sé, pregunto. Debo decir que hoy en día vivimos en el paraíso para el curioso. Tenemos en el bolsillo la máquina sacia que sacia la curiosidad con más velocidad. El poder recurrir a encontrar respuestas en Internet a mí me ha cambiado muchísimo. Esa curiosidad innata, permanente, insaciable que tienen los niños se me contagia mucho cuando paso tiempo con ellas.
Billie: ¿Y Mamis Digitales? ¿Qué te ha enseñado esta gran comunidad?
Franc: Bueno, mira, lo que me ha enseñado el poder de la empatía entre un colectivo homogéneo. Una de las preguntas que más nos hacen, y que hoy en el Día del Padre tenemos que tratar es por qué Mamis Digitales y no Papis Digitales, y más yo que soy el papi, ¿no? Y la razón es muy sencilla. Es porque cuando el grupo es homogéneo, en el sentido de que tiene necesidades, ilusiones, ambiciones comunes, el ser humano, esto es natural del ser humano, se abre a comunicar, a compartir, ayudar, apoyar de una manera innata. Entonces yo lo que he aprendido es el poder de ese tipo de colaboración. Cuando juntas personas con esas características en común abres una arma secreta, un súper poder que tenemos los seres humanos que es ese apoyo incondicional y es espectacular vivirlo y verlo. Yo no me lo imaginaba tampoco. Al principio pensé bueno, pues tiene sentido, vamos a probarlo. Pero ahora lo veo y es un arma imposible de superar. Y cuando veo a esas madres ahí fuera enfrentándose a cosas que no han visto en su vida, a clientes difíciles, que también los hay, a momentos en los que te dicen que no, o que tienes que dejar tú un cliente porque te está maltratando… automáticamente ves el poder de esa comunidad. De otras personas que no se conocen, que no han estudiado juntas, que no se han visto en un eshow ni han estado en un evento, y dicen “Esta es una persona como yo y necesita mi ayuda. Vamos a por ella”. Y se vuelcan. Eso no ocurre si no hay esa sintonía. Eso lo he aprendido con Mamis Digitales y aplica muchas otras cosas a la vez que también ayuda a emprendedores. Intento crear ese mismo efecto, es decir, emprendedor que empieza, que se sienta rodeado de otros emprendedores que empiezan para generar esa simpatía. Algún día espero que alguien cree Papis Digitales y junte a padres con la misma filosofía de saber que padres y madres tienen mucho en común. Pero creo que la clave está en que se sientan identificadas con la otra persona, tanto que digan “Lo hago porque si yo hubiera estado en esa situación me hubiera gustado que lo hicieran por mí”.
Billie: Bueno, Franc, pues muchísimas gracias por haber estado aquí hoy. Queríamos hacerte un homenaje, un homenaje muy especial, porque eres nuestro papi digital, nuestro único papi en el equipo. La verdad es que nosotras aprendemos de ti cada día y yo creo que la lección de hoy y en esta semana, que es tan importante para todas nosotras que somos madres, es que los padres también se reinventan, que son un pilar muy importante dentro de nuestra propia reinvención. Porque no se nos olvide que muchas veces son ellos quienes nos apoyan, nos ayudan, toman esa parte de cuidado de nuestros hijos y ese aliento y ese motor que también necesitamos para reinventarnos profesionalmente. Así que muchísimas felicidades en este Día del Padre. Esperemos que lo pases rodeado de amor, de felicidad y de tus peques.
Franc: Muchas gracias.