Hace ya seis meses que entrevistamos a mujeres que se han reinventado profesionalmente, es habitual que la maternidad haya marcado un antes y un después. En la entrevista de hoy, la situación fue un paso más allá.
Silvia se quedó embarazada viviendo en Inglaterra por el trabajo de su marido. Volvió a España con su bebé y la llamaron de su antiguo trabajo por si le interesaba reincorporarse. Todo parecía encajar, así que aceptó.
Combinar su trabajo y conciliar no era fácil, la pequeña pasaba más de 10 horas en una escuela infantil. Cuando cumplió 3 años y empezó el colegio, Silvia decidió pedir una reducción de jornada que le permitiera conciliar mejor y estar más presente en la vida de su hija. Fue el principio del fin.
La empresa reaccionó mal a su petición e intentó que se fuera, durante 5 años. Aunque lo estaba pasando mal, no conseguía dejarlo por miedo, hasta que la salud se resintió y se vio obligada a acabar con todo aquello.
Silvia ha necesitado mucho tiempo para superar todo aquello, pero una mudanza a Japón le dio la fuerza que necesitaba para salir adelante.
Ahora disfruta de una nueva profesión y lo tiene claro: si algo no te hace sentir bien, no hay que tener miedo al cambio.
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Transcripción de la entrevista
Billie: Bueno, ya estamos en un episodio más de Madres Reinventadas con Silvia. Silvia, bienvenida a nuestro podcast.
Silvia: Muy buenos días Billie. Gracias por invitarme a esta sesión. Estoy encantada de estar con vosotros y poder compartir.
Billie: Yo creo que el episodio de hoy será muy especial. Tengo que decir que yo conocí a Silvia de una forma súper especial, porque yo recuerdo Silvia que tú nos escribiste un email antes de tomar la decisión de ser mami digital con tu historia, y diciendo que habías conocido a Mamis Digitales y que te había gustado mucho este concepto porque tú habías tenido una historia bastante dura. En el equipo leímos el email y dijimos “Wow, que fuerza no? Qué valor tiene esta mujer”. Y yo quise conocerte. Y recuerdo que quedamos en encontrarnos, pero ya ha pasado un año de esto.
Silvia: Más de un año, porque cuando yo os conocí a vosotros, tengo que contar también un poco ahí la historia. Yo os vi en el telediario, pero yo estaba viviendo en Japón.
Billie: Sí.
Silvia: Entonces yo quería, al volver de Japón, venir con algún proyecto, porque yo no quería volver a España. Entonces os conocí a vosotras y me puse en contacto con vosotras y me facilitasteis cómo empezar. Yo llegué un mes de octubre y en noviembre ya estaba haciendo el curso.
Billie: Bueno Silvia, pero antes de irnos a esta parte de tu vida, lo más importante que queremos saber todas es, ya sé que tienes una niña, cómo se llama tu niña.
Silvia: Mi hija se llama Jimena y tiene 13 años.
Billie: Uy, una edad preciosa, verdad?
Silvia: Sí, una edad estupendísima, porque además hay un feeling tremendo, es una época muy muy bonita.
Billie: Qué bien, qué bien. Silvia, vamos a hacer un viaje en el tiempo. Vámonos a antes de que tuvieras a tu hija, cuéntanos un poquito que hacías, en qué trabajabas y cómo era tu día a día en aquel entonces.
Silvia: Yo vivo en Madrid, y entré a trabajar en una empresa en 2004 para llevar el departamento de logística. Era una empresa familiar pero facturaba muchísimo dinero. Estuve en principio dos años con ellos y todo muy bien. Yo llevaba al departamento, trabajaba hasta las diez de la noche, sábados, domingos, había que trabajar. Pero bueno, como no había niños y estás en la época en que te quieres comer el mundo, te da igual. En el 2006 a mi marido le ofrecieron un puesto de trabajo en Inglaterra y decidimos irnos. Era mayo y yo no quería dejar la empresa con la campaña a medias. Entonces él se fue antes y yo me quedé hasta terminar la campaña para no dejarlos colgados. Cuando llegué a Inglaterra decidimos quedarnos embarazados. Todo mi embarazo yo lo viví en Inglaterra. A la vuelta nació Jimena y a los tres meses, sin yo haberme puesto en contacto con mi antiguo jefe, él se enteró de que yo estaba de vuelta y me llamó y me preguntó si quería volver a empezar. Yo le dije que no me lo había planteado tan temprano, pero que sí si acomodábamos un poco el horario, que era muy amplio antes y luego también siguió siéndolo. Yo dejaba a Jimena a las ocho menos cuarto en una guardería, la recogía a las siete menos cuarto de la tarde. Entonces, fue muy duro, pero yo me consolaba pensando que “de esto no se va a acordar”. Así es que empecé a trabajar, pero llegaron los tres añitos y empezaba el cole y entonces ahí yo… Porque cuando nosotros decidimos tener una hija, quería educarla yo, quería cuidarla yo y no quería contratar a nadie para que me suplantara el tiempo que yo no estaba. Entonces le planteé a mi jefe la reducción de jornada y bueno, pues aquello sentó fatal. Pasé cinco años de tortura, porque yo empezaron a hacer las reuniones sin mí, me pidieron que me fuera, pusieron a toda la empresa en mi contra bajo amenaza. Amigos que tenía dejaron de dirigirme la palabra… Así durante cinco años.
Billie: ¿Cómo lograbas levantarte e ir cada día a ese trabajo? ¿De dónde sacabas las fuerzas?
Silvia: Pues si te digo la verdad, Billie, no lo sé. ¡Me parecía tan injusto que por ser madre tuviera que estar sufriendo todo esto! Mi marido me decía “Déjalo, porque no merece la pena, vas a acabar fatal”. Pero estábamos en plena crisis económica. Billie, yo no me iba a permitir la chulería de dejar un trabajo que estaba a diez minutos en coche de mi casa y a cinco del colegio de mi hija por si pasaba algo. Pensaba: “hago la balanza, en algún momento me tiene que compensar”. Y seguí así hasta que, claro, la salud te da un toque. Empecé con ataques de ansiedad, con caída de pelo hasta quedar prácticamente calva. Mis ataques de ansiedad consistían en que yo me asfixiaba, y llegué incluso a pensar que tenía cáncer, Recorrí en Madrid todos los neumonólogos, hasta que di con una neumólogo que me dijo “Mira a ver qué pasa en tu vida, porque estás sana. O sea, algo pasa en tu vida que no funciona”. Entonces me lo planteé y después de cinco años dejé la empresa.
Billie: Dejaste la empresa. ¿Qué hiciste después?
Silvia: Estuve un año con tratamiento psicológico porque yo estaba fatal, la autoestima por los suelos, muy mal en todos los aspectos de la vida. Entonces empecé a hacer cursos, yo quería iniciarme en el tema de las redes sociales, hice un máster en la Universidad de Deusto, pero era todo muy teórico, práctico nada. Además en la universidad a distancia te sientes muy sola. Luego surgió lo de Japón, a mi marido le ofrecieron irnos a Japón. Yo me acuerdo que me llamó por teléfono y me dijo me ofrecen esto, yo le contesté “Diles que sí ya”.
Billie: Claro, tú tenías unas ganas de cambiar tremendas.
Silvia: Tremendas, Billie, porque yo notaba además que no remontaba, que me perseguía el lastre de la empresa en la que había estado y el malestar en general.
Billie: ¡Wow! ¿Qué te enseñó Japón?
Silvia: Mira lo de Japón, Billie, fue un pulmón. Primero porque no lo pensamos. A lo mejor si lo llegábamos a pensar… no te vas a un país tan sumamente diferente. Fueron dos años. Mi sensación fue como que estaba en unas vacaciones permanentes, porque todos los días te pasaban cien mil cosas. Y no es lo mismo irte de vacaciones que tener que defenderte en un país donde no hablan inglés, Billie y la comunicación es inexistente, por más que ellos ponían de su parte y tú ponías de la tuya. Yo me había ido muy positiva, entonces creé un blog para contar en positivo todas las calamidades que nos estaban pasando allí. Fue muy divertido porque en dos años te da tiempo a vivir muchas historias.
Billie: ¿Qué te aportó este blog? ¿Qué experiencias tuviste?
Silvia: Me aportó una gran cantidad de seguidores, conocidos y no conocidos. Cuando empiezas a ver que te sigue gente que no conoces de nada, te da un subidón, piensas “a lo mejor lo estoy haciendo bien”. Luego, el primer verano que vinimos, Jimena me decía “Mamá, estoy harta de contar, todo el mundo me pregunta lo mismo, qué hago en Japón, cómo es la vida allí”. Entonces yo intenté contar un poco el día a día nuestro allí. Fue muy satisfactorio porque me permitía estar muy en contacto con España, a pesar de la diferencia de horario y demás. Y luego pues eso, ver la cantidad de gente que te empieza a seguir, te empieza a preguntar.
Billie: A partir de ahí, yo creo que también para ti fue un proceso de decir “Es que valgo, escribo bien, hago cosas que me gustan” ¿En qué momento decides “Quiero explotar esta parte de mí que va hacia una tendencia positiva y a mi manera de vivir”?
Silvia: Cuando estaba haciendo el máster encontré un cliente que quería hacer una página web. Yo me tiré a la piscina y le hice la página web desde Japón. Inicié el blog y me di cuenta de que al final estaba haciendo algo que me gustaba mucho. A mí siempre me ha gustado mucho escribir, pero nunca había visto la manera de hacerlo mi profesión. Entonces me di cuenta de que a través del blog y con temas de redes sociales… A lo mejor podía tirar por ahí. Mi marido es del mundo de la tecnología, siempre me dijo que lo online y las redes sociales son lo que va a tirar para adelante. Con mucha ayuda de él me animé. Y luego las casualidades de la vida, os vi a vosotros en la tele. Así se fue enlazando todo.
Billie: ¿Qué sentiste cuando nos viste, nos descubriste a través de la televisión? ¿Qué te hizo escribir ese email tan bonito que nos enviaste ese día?
Silvia: Pues mira Billie, yo vi la palabra “mamis”. Sabía esa palabra, y me da tanta rabia que haya esta desigualdad todavía, que no haya posibilidad de conciliar. Parece que cuando una se queda embarazada te vacían el cerebro y ya no tienes vida, ya eres mamá y a cambiar pañales y hacer papillas. A mí eso me llamó mucho la atención, y luego el sentido de comunidad que vi en vosotras. El ser un apoyo. Tienes una comunidad para hablar con otras personas, para compartir ideas. Porque a mí algo que me frenaba mucho era trabajar en soledad y la autodisciplina de trabajar en casa. Entonces esas dos cosas… La autodisciplina aún me cuesta, lo de los horarios me cuesta mucho. Pero la comunidad es importante. Hace más de un año que terminé el curso y sigo en contacto con mucha gente de Mamis y de ediciones anteriores que ni siquiera conozco y seguimos hablando. Las ideas fluyen mejor cuando estás en un proyecto, el Club Estima es maravilloso porque siempre hay alguien dispuesto a contestar. Es esa sensación, ese compañerismo que te falta al no tener una oficina, lo encuentras ahí. Une más, yo siento que te unes más porque piensas si alguien te plantea un problema, vamos a intentar ayudar, porque estamos todas solas en casa.
Billie: Es totalmente eso. Yo creo que es unir gente y siempre lo decimos aquí en Mamis Digitales, lo importante que es encontrar un entorno donde tú te sientas empoderada. Por eso esas alas, la mariposa es “¡A volar!”, no? Y rodearte de gente que te ayude a conseguirlo. Y la gente que no te ayudé, pues fuera. Silvia, qué les dirías tú… Imagínate que ahora estás hablando con una madre que recién ha sido madre y que está viviendo un proceso como el que tú viviste, de lo que nosotros llamamos “aparca madres”, te aparcan en un rincón y es como si se hubiesen olvidado de ti. ¿Qué consejo le darías para que no llegase a una situación tan extrema como afectar a la salud como te pasó a ti?
Silvia: Pues le diría que lo haga ya. Muchas veces no está en nuestras manos mejorar las cosas por mucha iniciativa y mucho corazón que le eches. Que no pierda el tiempo, porque yo perdí cinco años de mi vida y he tenido unas secuelas de salud muy grandes. Que dé el paso ya, que no va a perder nada y en todo caso ganará. Y si no, se quedará como está. Pero siempre está la posibilidad de ganar. Y yo creo que en el 90 por ciento de las veces se gana. Se gana porque ganas en tranquilidad.
Billie: Silvia, ¿qué has hecho tú para recuperar esa confianza que de alguna forma te robaron esos 5 años? Porque llegar a un punto en el que te afecta la salud, en el que después tienes que hacer un tratamiento psicológico… Es como que te rompieran por dentro. ¿Cómo haces para pegar todas estas piezas y volver a salir y decir “yo lo valgo, soy buena en lo que hago, y me voy a dedicar a esto porque quiero”?
Silvia: Sigo trabajando en ello, Billie, porque ha sido muy duro. Pero yo lo que pienso ahora es que peor de lo que estaba, nunca voy a estar. Lo que pueda encontrar siempre va a ser mejor. Siempre vas a encontrar críticas constructivas y siempre vas a aprender de todo lo que hagas. Entonces que hay que tirar para adelante. Y eso que tengo que reconocer que sigo un poco con el síndrome del impostor, que me cuesta muchísimo soltarlo, pero es cierto que en todo el camino siempre encuentras cosas positivas. El pasado, pasado está y ahora hay que tirar para adelante. Gracias o no al confinamiento, creo que se nos va a ver más, mucho más, y la gente nos va a necesitar mucho más. Entonces yo creo que eso es otra señal para decir vamos para allá.
Billie: Ahora he estado leyendo muchas noticias de redes sociales sobre el confinamiento, y te puedo decir que esto sólo va a ir para arriba. Los negocios hoy en día, si no comunican a través de las redes sociales, están perdiendo un canal muy importante. Muchos se están dando cuenta, se están transformando digitalmente, están empezando a ofrecer sus servicios a domicilio a través de las redes sociales, comunicando un montón de cosas. Así que es nuestra oportunidad para ayudar a las marcas a tener esa visibilidad.
Silvia: Y eso es lo que yo le diría también a las mamis, creo que esto es una gran señal para dar el paso.
Billie: Sí, totalmente. Si te gustan las redes sociales, Mamis Digitales es un sitio que te va a ayudar muchísimo a conseguir esa carrera profesional. Silvia, has dicho que gran parte de lo que te ha motivado de Mamis Digitales es la comunidad, no? ¿Quién dirías que ha sido el apoyo más grande que has tenido para que puedas estar ahora donde estás?
Silvia: ¿Te refieres a dentro o fuera de la comunidad? Fuera, mi marido y mi hija. Un apoyo cien por cien en todo momento, siempre animándome y siempre apoyándome. Ellos han sido el pilar para para que yo pudiera avanzar.
Billie: Qué bonito que digas tu hija, porque es verdad que muchas veces no nos damos cuenta y nosotros mismos les estamos dando un ejemplo a nuestros hijos de lo que es superación. Estoy convencida de que tu hija te ve y ve el cambio que has hecho, y está aprendiendo muchísimo contigo solo de verte. Así que felicidades por esta lección tan bonita que le estás dando a Jimena. Y que sea ella la que te apoye y la que te impulse debe de ser la sensación más satisfactoria del mundo. Hablando de tu hija, ¿cómo ha vivido ella todo este cambio de irse a estudiar a un país tan distinto y con un nivel cultural tan diferente? ¿Qué le ha aportado?
Silvia: Ella se fue con diez años y volvió con 12. Ella vio mejor el lado positivo al volver, porque cuando ella se fue, dejaba sus amigas y su colegio, que era lo más importante para ella. Se adaptó muy bien, porque es una niña muy buena, de hecho cuando llegamos allí ella fue al colegio sin ningún problema. Cuando vinimos un verano, en el avión, me decía “Mamá, los dos primeros meses los pasé muy mal”. ¡Esto con diez años, Billie! Yo le pregunté por qué no me lo había dicho, y me contestó “Porque yo pensé que tú estarías igual que yo, mamá”.
Billie: ¡Ay, por favor!
Silvia: Ella ha disfrutado, porque ha visto un país con unas costumbres muy distintas y ahora lo echa de menos. Echa de menos, por ejemplo, el tema de la seguridad en el país. Ella salía sola, Billie, en el metro, cuarenta minutos de metro sola, y aquí yo la llevo en coche a todos los sitios. Echa de menos esa libertad. Y lo que conoció, ya que ella iba a un colegio británico donde había 60 nacionalidades. Entonces, claro, aprendes a la fuerza. Ella es muy trabajadora, casi no notó el cambio escolar, fue muy bueno, Sí que es cierto que ella siempre tenía la mente en lo que hacían sus amigas aquí, su colegio de aquí.
Billie: Claro. Lo que no sabe es que estos dos años serán para ella un crecimiento brutal y que en un futuro ella estará súper contenta y súper agradecida de haber podido vivir una experiencia así. Viajar y conocer otras culturas y conocer gente de otros sitios enriquece muchísimo.
Silvia: Sí, y además estamos consiguiendo que mantenga sus amigas. Yo soy muy de cuidar amistades, le inculco mucho el habla con las amigas. Ahora con las redes sociales, aunque haya diferencia horaria, te puedes conectar a las 10 de la noche. Entonces ella mantiene su su grupo de amigas desde hace un año que estamos aquí.
Billie: ¡Qué bonito! Silvia, ¿tú cómo estás ahora? ¿Cuál ha sido esa transformación que has hecho y qué estás ofreciendo? ¿A qué te estás dedicando en tu día a día?
Silvia: Después de acabar el curso, como te comentaba, conseguí algún cliente que luego se cayó. Como llegó el confinamiento y me había dado cuenta de que lo que más me gustaba era escribir, estoy terminando un curso de Copy-Writer que me está encantando. También estoy en un proyecto de cambio, en un curso de trader para inversión bursátil, y estoy haciendo un blog que todavía no está publicado, que se va a llamar Mami Trader.
Billie: ¡Oh, qué bien! No me extraña porque desde que te conocí sé que eres muy inquieta y que te encanta estar aprendiendo. Así que vamos a hacer una cosa. ¿El blog se va a llamar Mami Trader? Cuando lo tengas ya listo nos lo dices y así lo incluimos dentro de las notas de este episodio, porque como sabes lo podemos seguir escuchando hasta en el futuro. Así que podemos incluir este blog nuevo y también el blog de Japón. ¿Lo mantienes?
Silvia: Todavía lo mantengo, https://nosvamosatokyo.com/
Billie: Vale, también lo vamos a incluir dentro de las notas. Sílvia ¿dónde podamos encontrarte para saber más de ti, de los servicios que ofreces?
Silvia: En mi Instagram y en Facebook principalmente. Y también estoy en LinkedIn.
Billie: Perfecto, todos esos enlaces para que podáis conocer más a Silvia van a estar dentro de las notas del episodio de hoy. Silvia, vamos a acabar con nuestra pregunta de siempre. Y es ¿qué te ha enseñado a ti Jimena?
Silvia: Pues mira, lo primero de todo el amor incondicional que ella siente hacia mí y yo hacia ella. Es ese amor que sólo lo sientes cuando tienes un hijo. Eso es lo principal. Y luego me ha enseñado a que el momento es ahora y mañana no sabemos qué va a pasar. Entonces, vive el ahora y disfruta el ahora. Como me dice ella, “Quiéreme mucho ahora”.
Billie: ¡Qué bonita lección de vida de Jimena! Y es muy importante. Hay que disfrutar el momento, porque si vivimos en el pasado estamos anclados en los recuerdos y si vivimos en el futuro, no disfrutamos del hoy. Así que vamos a ponerlo en práctica. Como bien te enseña Jimena y a vivir el ahora. Muchísimas gracias Silvia, por haber estado con nosotras.
Silvia: Muchísimas gracias a ti y un beso muy fuerte a todas.
Gracias por mostrarme ese ejemplo de superación.
Por mostrarnos que hay muchos caminos
¡Siempre hay un camino! Gracias a ti por escucharnos.
Una historia bastante dura pero que te hace sacar fuerzas y seguir adelante, me pongo en el lugar de ella porque yo ahora mismo me siento así en mi trabajo laboral poco valorada dado que la reducción de jornada me la han cancelado he decidido irme de la empresa y no volver a trabajar una vez acaben mi permisos de maternidad.
No es fácil sentirse poco valorada en el trabajo, y tomar la decisión de dejarlo es un paso valiente. Priorizar tu bienestar y el de tu familia es lo más importante. A veces, cerrar una puerta nos abre muchas otras llenas de oportunidades y crecimiento. 🌟 Confía en ti, en tu camino y en que vendrán cosas mejores. ¡Mucho ánimo y bendiciones en esta nueva etapa!
Waau, qué historia tan interesante. Me encantó.
A mí me gustaría escribir mejor, fallo mucho con la ortografía, y también con la lectura.
Per siempre he tenido ganas de escribir mi historia, alguna vez he escrito como unos cuántas ojas de cuaderno y he dejado también.
Pero tengo un deseo profundo de cambio en mi vida, desde hace unos años atrás tengo deseo de conocer el mundo digital más afondo, y hacer algo por redes.
¡Qué bonito leer tu deseo de escribir y explorar el mundo digital! ✨ No te preocupes por la ortografía o la lectura, todo se mejora con práctica y constancia. Lo más importante es que ya tienes dentro de ti esa pasión por contar tu historia, y eso es lo que realmente conecta con las personas.
Que bonita historia tan inspiradora.
Muchas gracias por compartirla y felicidades a Silvia por ser tan valiente y salir adelante a pesar de todo.
Y gracias a Todo el equipo de Mamis Digitales por hacer posible este y muchos casos más de éxito, espero pronto sumarme y ser uno de ellos.
Les mando besos abrazos y bendiciones 🤗😘.
Muchas gracias por tus palabras llenas de cariño y motivación. Sin duda, Silvia es un gran ejemplo de valentía y perseverancia. Y aquí en Mamis Digitales, seguimos trabajando para hacer realidad más.