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Emigrar y reinventarse: de odontóloga a asistente virtual trabajando desde casa

Emigrar y reinventarse no siempre es una elección sencilla. A veces llega porque la vida cambia, porque empiezas de nuevo en otro país y porque el camino profesional que habías construido deja de estar disponible.

Eso fue lo que le ocurrió a Tahimi, una madre cubana que llegó a España con más de siete años de experiencia como odontóloga, dos hijos y una realidad que muchas mujeres migrantes conocen bien: no poder ejercer su profesión y tener que empezar desde otro lugar.

Su historia no va de abandonar la odontología por una profesión “mejor”. Va de reconstruirse profesionalmente después de emigrar, de recuperar la confianza y de encontrar una nueva forma de trabajar desde casa como asistente virtual, con más autonomía, conciliación y sentido.

En este episodio de Madres Reinventadas, Tahimi nos cuenta sin filtros cómo fue su proceso de reinvención profesional: los miedos, los bloqueos, la incertidumbre de empezar de nuevo y los aprendizajes que la llevaron a construir una nueva carrera en el mundo digital sin experiencia previa.

Si estás pensando en cambiar de profesión, en trabajar desde casa o en dar el salto a una profesión digital, este artículo es para ti.

Lo que aprenderás en este episodio

Antes de entrar en detalle, aquí tienes un resumen de los aprendizajes clave que Tahimi comparte en este episodio:

Por qué emigrar puede convertirse en el punto de partida de tu mejor etapa profesional
Cómo superar el síndrome del impostor cuando sientes que no eres suficiente
Por qué el trabajo voluntario puede ser la clave para ganar experiencia y seguridad
Qué hace exactamente una asistente virtual y cómo empezar sin experiencia previa
Cómo conciliar maternidad y emprendimiento cuando no tienes red de apoyo familiar
Por qué trabajar desde casa va mucho más allá de ganar dinero online

Tahimi: de odontóloga en Cuba a asistente virtual en Madrid

Tahimi estudió odontología en Cuba durante cinco años de carrera universitaria más dos años y medio de especialidad. Durante siete años y medio ejerció su profesión con pacientes propios, en una clínica que le encantaba, rodeada de compañeros. Tenía una vida profesional construida y consolidada.

Pero la situación económica del país y el deseo de dar un futuro mejor a su hijo Christian la llevaron a tomar una decisión que cambiaría su vida por completo: emigrar a España junto a su marido, que tiene nacionalidad española.

El choque de llegar a un país nuevo

Los primeros meses en Madrid fueron duros. Tahimi lo describe con una honestidad que pocas veces se escucha en este tipo de historias.

Llegó a un país nuevo, con una cultura diferente, un sistema completamente distinto al que conocía, y sin su red de apoyo familiar. Ella, que es muy familiar, que echa de menos a su abuela y a su madre, tuvo que aprender a sostenerse sin ese apoyo que antes daba por sentado.

A eso se sumó algo que muchas mujeres inmigrantes con formación universitaria conocen bien: la imposibilidad de ejercer su profesión. Tahimi no pudo homologar su título de odontología. La burocracia, los tiempos, la incertidumbre. Todo eso la obligó a mirar hacia otro lado y preguntarse qué podía hacer con todo lo que era y todo lo que sabía.

La segunda reinvención: convertirse en madre en España sin red de apoyo

Si emigrar ya fue un reto enorme, lo que vino después lo multiplicó. Tahimi tuvo a su hija Sofía en España. Y con ella llegó una realidad que muchas madres conocen bien: la necesidad de conciliar trabajo y maternidad sin familia cerca.

Buscó empleos con horarios compatibles. Encontró muy pocos. Los que existían de media jornada tampoco le permitían realmente estar presente para su hija. Acabó incorporándose a un trabajo presencial en atención al cliente, con 28 horas semanales que incluían fines de semana y unos ingresos de 850 € mensuales.

Era funcional. Pero no era lo que quería para su vida.

El momento en que todo cambió

Fue durante la maternidad de Sofía cuando Tahimi empezó a investigar otras opciones. Y fue entonces cuando encontró Mamis Digitales.

Le encantó lo que vio. La comunidad, los testimonios, el enfoque. Pero en ese momento no podía permitírselo económicamente. Lo dejó aparcado, siguió adelante y cuando empezó a trabajar, volvió a buscarnos.

Esa decisión de volver, de no rendirse, de seguir intentándolo, es uno de los aprendizajes más importantes de su historia. Y también conecta con otras historias de mujeres que, después de emigrar con miedo, encontraron en el trabajo remoto una forma de reconstruir su vida profesional desde cualquier lugar, como ocurrió en este proceso de reinvención después de emigrar.

Cómo Tahimi se convirtió en asistente virtual

Cuando Tahimi entró en Mamis Digitales, su primera idea era formarse como Project Manager. Pero algo en el proceso le hizo cambiar de opinión. En muy poco tiempo supo que lo que realmente quería era ser asistente virtual.

Ese cambio de rumbo también forma parte del proceso. Muchas mujeres llegan al mundo digital desde sectores que, en apariencia, no tienen nada que ver con una profesión online. Sin embargo, cuando empiezan a identificar sus habilidades, descubren que pueden transformarlas en servicios reales, como sucede en la historia de una mujer que pasó de tener una frutería a reinventarse como asistente virtual.

Qué es una asistente virtual y por qué es una profesión digital con futuro

Una asistente virtual es una profesional que ofrece servicios de apoyo administrativo, organizativo o técnico a empresas o emprendedores de forma remota. Trabajando desde casa, con un ordenador y conexión a internet, puede gestionar emails, coordinar agendas, dar soporte a comunidades, gestionar plataformas digitales y mucho más.

Es una profesión digital especialmente atractiva para mujeres que buscan flexibilidad horaria, la posibilidad de trabajar desde casa y compatibilizar su vida profesional con su vida familiar.

Tahimi descubrió en esta profesión algo que no había encontrado antes: la posibilidad de aprender herramientas digitales que en Cuba nunca había tenido acceso, de desarrollar habilidades nuevas y de construir una carrera desde cero pero con toda su experiencia vital y profesional como base.

El síndrome del impostor: el obstáculo que nadie te cuenta

Tahimi habla con una honestidad brutal sobre algo que muchas mujeres sienten pero pocas dicen en voz alta: los primeros meses pensó que no valía para esto.

No conseguía clientes. Se decía a sí misma que no daba para más, que no servía para el mundo digital, que quizás había cometido un error. Se metió, como ella misma describe, en un bucle difícil de salir.

El punto de inflexión fue cuando decidió cambiar el discurso interno. Se preguntó: si fui capaz de terminar una carrera universitaria, si saqué adelante una especialidad, si emigré a otro país con dos hijos, ¿cómo no voy a ser capaz de aprender esto?

Esa pregunta lo cambió todo.

El trabajo voluntario: la decisión que transformó su carrera

Uno de los momentos más reveladores del episodio es cuando Tahimi habla del trabajo voluntario en la Fundación Comes Montiel.

Muchas personas ven el voluntariado con escepticismo. Sin retribución económica, ¿para qué hacerlo? Tahimi lo tiene claro: fue el antes y el después de su reinvención profesional.

Por qué el voluntariado puede ser tu mejor inversión profesional

Cuando empezamos en una profesión digital, tenemos conocimientos teóricos pero nos falta algo fundamental: la experiencia real de trabajar con un cliente, de enfrentarnos a situaciones concretas, de ver cómo lo que hemos aprendido funciona en la práctica.

El voluntariado en la fundación le dio exactamente eso. Puso en práctica las herramientas que había aprendido. Cambió procesos internos. Dio feedbacks a otras mujeres. Ganó una seguridad que ningún curso puede darte por sí solo.

Y algo más: le demostró a ella misma que era capaz. Que lo que había aprendido tenía valor real. Que podía hacer bien su trabajo.

Ese momento de comprobación interna, ese “puedo hacerlo”, es lo que abre la puerta a todo lo demás.

De voluntaria a tener dos clientes: el proceso real

Después de su experiencia como voluntaria en la Fundación Comes Montiel, Tahimi empezó a ganar algo que hasta ese momento necesitaba profundamente: confianza real en lo que sabía hacer. Esa etapa le permitió poner en práctica lo aprendido, mejorar sus credenciales y sentirse preparada para postularse a nuevas oportunidades.

Fue entonces cuando consiguió su primer cliente oficial: una academia de finanzas online, donde comenzó dando soporte y gestionando tareas dentro del entorno digital. Ese primer cliente fue un punto de inflexión, porque le demostró que su trabajo tenía valor real y que podía generar ingresos desde casa con una profesión digital.

Tiempo después llegó una oportunidad muy especial dentro de Mamis Digitales: encargarse de la gestión, producción y contenidos de Madres Reinventadas, el mismo podcast en el que hoy comparte su historia. Para Tahimi, formar parte del equipo que da vida a este proyecto supuso un paso más en su reinvención profesional, porque le permitió unir organización, comunicación, herramientas digitales y todo lo aprendido como asistente virtual. 

Con esos dos clientes, los números empezaron a cuadrar. Facturando más de 1.500 € al mes, trabajando desde casa y dedicando muchas menos horas que en su trabajo presencial, la decisión fue clara: no volvía al empleo presencial.

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Ese crecimiento progresivo demuestra algo que se repite en muchas historias de Madres Reinventadas: cuando una mujer empieza a ganar experiencia, confianza y claridad, los clientes llegan mucho antes de lo que imaginaba. También lo vimos en este episodio sobre empezar de cero y conseguir varios clientes en pocos meses.

Lo que el dinero no puede medir

Tahimi habla de los números con naturalidad. Pero lo que más le emociona no es la cifra. Es lo que hay detrás de ella.

Antes no podía recoger a Sofía cuando la llamaban de la guardería sin sentir angustia. Ahora cierra el ordenador, baja, busca a su hija y retoma el trabajo cuando puede. Sin dar explicaciones. Sin pedir permiso. Sin ese nudo en el estómago.

Antes no podía aportar económicamente a su familia de la forma en que quería. Ahora puede. Y eso, como ella misma dice, no tiene precio.

Qué nos enseña la historia de Tahimi sobre la reinvención profesional

La historia de Tahimi es mucho más que una historia de éxito profesional. Es una lección sobre resiliencia, sobre mentalidad y sobre lo que es capaz de hacer una mujer cuando decide no quedarse donde está.

Hay varios aprendizajes que se llevan directamente a la práctica:

La reinvención no es lineal. Tahimi no fue de A a B en línea recta. Tuvo dudas, cambió de idea sobre qué profesión digital quería, pasó por momentos de bloqueo. Y llegó igualmente.

El entorno importa. Rodearse de mujeres que están en el mismo camino, que quieren lo mismo, que comparten sus aprendizajes, cambia la mentalidad. Tahimi lo dice explícitamente: cambiar de círculo le ayudó a cambiar su forma de verse a sí misma.

La experiencia práctica es insustituible. Los conocimientos teóricos son necesarios pero no suficientes. El voluntariado, las prácticas, los primeros proyectos sin retribución económica son inversiones en seguridad y experiencia que se recuperan con creces.

La mentalidad es el trabajo más importante. Antes que las herramientas, antes que los clientes, antes que la estrategia, está la forma en que te hablas a ti misma. Tahimi lo aprendió y lo aplica cada día.

¿Dónde encontrar a Tahimi?

Tahimi está muy activa en LinkedIn, donde comparte su proceso profesional y trabaja su perfil orientado a profesionales del sector salud, que es su nicho principal. También tiene presencia en Instagram.

Aquí tiene los enlaces a sus redes sociales:

Conclusión: trabajar desde casa es posible, también para ti

La historia de Tahimi demuestra que la reinvención profesional no entiende de edad, de país de origen ni de carrera previa. Entiende de decisión, de proceso y de no rendirse cuando el camino se complica.

Si estás pensando en dar el salto a una profesión digital, en trabajar desde casa o en construir una nueva carrera que se adapte a tu vida y no al revés, esta historia es para ti.

Y si ahora mismo estás en ese punto de querer cambiar de rumbo, pero todavía no sabes cómo ordenar tu experiencia, tus habilidades y tus próximos pasos, puede ayudarte profundizar en cómo afrontar un cambio de carrera siendo madre.

Tu reinvención también es posible.

¿Te ha resonado la historia de Tahimi? Déjanos un comentario y cuéntanos en qué punto de tu proceso estás tú.ra mismo? Cuéntanoslo en los comentarios.