Nuestra invitada de hoy tiene su propio eslogan para definirse: psicóloga de formación, coach de profesión y comunicadora por vocación.

Marta Freire es mamá de tres chicas y aunque ahora ha encontrado su propósito, al principio, no lo tuvo fácil. Estuvo muchos años trabajando para una empresa privada, pero no se sentía identificada con lo que hacía. Y aunque ha tardado años en descubrirlo y reinventarse, como bien dice ella, todo lo que cuesta tiene su recompensa. Y así ha sido.

Ahora, Marta disfruta con lo que hace.

En la entrevista de hoy, Marta nos contará su historia de reinvención y compartirá contigo todos sus trucos para gestionar y controlar estas nuevas situaciones con las que nos encontramos después de convertirnos en madres, como el sentimiento de culpa que tenemos al dejar a nuestros hijos por primera vez en la guardería.

No te pierdas esta inspiradora entrevista ¿te animas a escucharla?

 

Enlaces mencionados en este episodio

Página web: www.martafreire.com

Instagram: @martafreireubeda

LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/marta-freire-%C3%BAbeda-44907362/

Libro:  https://libros.cc/Ponte-en-modo-DISC-.htm

Transcripción de la entrevista:

Billie: Bueno, hoy tenemos una invitada especial en el podcast de Madres Reinventadas. Se trata de Marta Freire. Marta, bienvenida a nuestro podcast.

Marta: Muchas gracias. Encantada. La verdad es que es un placer estar aquí con vosotras. Gracias.

Billie: El placer es todo nuestro. Marta, sabemos que tenerte en este episodio de hoy ha costado, pero dicen que todo lo que cuesta tiene su recompensa. Así que estoy segura de que lograremos inspirar a muchas madres que nos escuchen a lo largo de esta entrevista.

Marta: Eso es, eso es. Las cosas suceden cuando tienen que suceder. Ni antes ni después.

Billie: Pues Marta, antes de que te presentemos y que nos hables un poquito de lo que tú haces, cuéntanos cómo se llaman tus hijos.

Marta: Pues yo tengo tres hijas. La pequeña tiene diez años, se llama Adriana. La del medio como yo se llama Marta tiene quince a punto de dieciséis, que diría ella, y le quedan ya pocos días y la mayor se llama Elena y cumplirá 19 en agosto, así que tengo de todas las edades y períodos diferentes.

Billie: Guau! O sea que tú. Bueno, ya las tienes lo que se diría un poquito creciditas. Pero es verdad que ser mamá de tres tiene lo suyo también. Marta, para quienes no te conozcan, cuéntanos un poquito qué es lo que haces, a qué te dedicas y preséntate un poquito con nuestra comunidad.

Marta: Muy bien. Pues mira, tengo un eslogan para definirme y para presentarme que soy “psicóloga de formación, coach de profesión y comunicadora por vocación”. Yo creo que eso me representa bastante. Así que con esta psicología como formación me dedico a impartir formaciones, sesiones de acompañamiento, de mentoring, individuales y también en organizaciones tanto públicas como privadas y trabajo, lo que conocemos como las “soft skills” o las habilidades blandas, aquello que no se ve, que es inherente al ser humano y que es imprescindible y necesario trabajar porque da lugar al cómo haces las cosas, cómo vives las cosas cuando tomas decisiones, cómo las haces, desde dónde las tomas, cuando te relacionas, cuando te comunicas, cuando gestionas tu tiempo, cómo lo haces, desde dónde lo haces. Y es ahí donde pongo el foco. Y luego soy autora de un libro que se llama “Ponte en modo DISC” que trabaja una herramienta que es el sistema DISC, para mejorar la comunicación con aquellos que nos rodean nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros equipos, los clientes, etcétera.

Billie: Wow, qué interesante todo lo que haces. Me encanta como te has descripto y me encanta que tengas un eslogan para contar quién eres. Superimportante para captar la atención precisamente de los que nos rodean. Marta, ¿tú alguna vez te has tenido que reinventar dentro de todo este proceso que llevas siendo profesional?

Marta: Me he tenido, como una obligación, que reinventar. Quizás yo creo durante toda mi etapa profesional, hasta hace cuatro años, porque no encontraba mi hueco. Yo estaba trabajando en una empresa privada, empecé a trabajar en una empresa y acabé en la misma empresa durante once años, que son los que trabajé en la empresa privada hasta que llevé a cabo mi propio proyecto. Yo creo que la reinvención, incluso dentro de la empresa, era constante, porque no acababa de sentirme identificada con aquello que estaba haciendo, porque veía que me quedaba corto, porque veía que no me satisfacía. A veces no es simplemente reinventarte, cambiar de sector, cambiar de hábito, cambiar tu vida de pies a cabeza, sino es encontrar tu sentido. Para mí es importantísimo Billie de verdad, encontrar el sentido de las cosas que haces, tu propósito al final. Y eso fue como el tener que estar en este proceso. Pero luego sí que he vivido un cambio transformacional y profesional elegido por mí, escogido por mí. Y fue en el 2016, cuando dejé la empresa privada y dije “yo quiero llegar a más personas, más empresas y hacer las cosas como realmente yo las siento y disfrutando de todo esto que hago”. Y fue cuando empezó mi proyecto de Marta Freire como os he comentado antes.

Billie:  Qué bonita Marta, me encanta ver cómo al final todo el mundo luchamos por tener esa reinvención que nos haga, has dicho algo clave, que es cumplir nuestro propósito. Que a veces es es importantísimo para todo lo que hacemos. Pero Marta, sabes que este podcast se llama Madres Reinventadas, que todas las que nos escuchan aquí son mamás y muchas de ellas viven ese duelo, no? Digámoslo de alguna forma. Y en el momento en que se convierten en madres por primera vez se dan cuenta de que quizá la vida que llevaban laboralmente hablando… Obviamente hay más factores que influyen, pero aquí hablamos de lo profesional, ya no les cabe dentro de este escenario y esto generalmente lo descubren cuando sus bebés ya son un poquito más mayores, que tienen que dejar esa baja de maternidad y reincorporarse a su vida laboral. ¿Cómo se vive este proceso?

Marta: Mira, como tú has dicho muy bien, al principio es un duelo. Aquellas situaciones en las que perdemos algo o alguien querido, es un duelo. La vida no va a volver a ser igual. Y lo importante es identificar que estamos viviendo un duelo y que el duelo tiene unas fases y que hay que transitarlo. No hay que negarlo ni ponerle tierra encima, y las frases de “bueno, tranquila, peor sería que…” No, ya, claro que hay cosas peores, pero yo estoy viviendo lo que estoy viviendo y para mí esta obra es lo importante, con lo cual es mi necesidad y es mi dolor. Y el duelo es dolor, es la pérdida, es el desapego a algo, es el abandono también en este caso de la vida que tenía antes. Entonces, identificar que sí, que la vida va a ser distinta, nos da un poco de control en toda situación, que es importante. Cuando sentimos incertidumbre, ansiedad, es porque hay variables incontrolables, no las controlamos, no controlamos lo que va a pasar, que va a pasar con mi hijo, que va a pasar conmigo, va a estar bien, voy a poder recuperar aquella vida que tenía. Es el anhelo de algo y esa incontrolabilidad es la que te da incertidumbre.  Cuando tú empiezas a colocar las cosas en su sitio, y tienes variables controlables, es lo que te da estabilidad. Y en este duelo hay diferentes emociones y fases que las vamos a vivir sí o sí, que es la envidia, incluso también… Primero la ira, primero la ira y el shock de decir “esto no me puede estar pasando a mí, ¿qué hago ahora mismo con mi hijo, cómo lo voy a dejar?” Hay rabia también, por toda esa situación que a lo mejor no quieres. Hay envidia, a lo mejor de por qué otras madres pueden y yo no, o por qué a otras no les ocurre y a mí sí… Está el sentimiento de culpa, que la culpa es la mayor dificultad que tenemos para tomar decisiones que no nos aten. Una cosa es la responsabilidad, que es puedo hacer algo, no puedo, hay algo que pueda hacer, sí lo hago. Pero si tú no puedes hacer nada y hay un problema, una dificultad y tú no puedes hacer nada, esa culpa es un sufrimiento extra que tienes, que lo que te hace es dificultar la situación, ¿no? Y a partir de ahí empezamos a transitar un poco la aceptación de lo que está ocurriendo. Y puedo, una vez transitado este valle, empezar a marcar mis objetivos, qué es decir qué es importante para mí, qué es necesario para mí, para mi familia. Cuando digo para mí, cuando eres madre yo creo que el para mí a veces queda un poco pequeño y es para mi familia, para mis hijos, aumentamos de tamaño y de responsabilidad. Y desde ese propósito, ese sentido del para qué haces las cosas se vive de otra manera, Billie. Porque no es lo mismo tener que dejar a mi hijo en la guardería o tener que dejar a mi hijo con una persona, que decido incorporarme al mundo laboral en la empresa que tenía o no y decido que vaya a la guardería o decido que se quede con una persona y decido que sea así porque es la manera mejor para poder acercarme a él. Porque es verdad que tenemos una costumbre que es comer, vestirnos, ¿verdad? A veces pagar una hipoteca que nos demanda requisitos económicos que nos los da nuestra labor profesional. Es más, en alguna ocasión puede ser que tú decidas trabajar incluso sin que sea necesario ese requisito económico. Entonces yo decido para mí y para mi bienestar, porque la manera de poder acercarme a mis hijos de la mejor manera, con la mejor versión, es desarrollando, desempeñando mi labor profesional. Y yo creo que es un valor que también hay que educar. Oye, escoge si es tu propósito escógelo y defiéndelo.

Billie: Vale, pero has hablado ahora de descubrir nuestro propósito. Y muchas veces, cuando nos toca reincorporarnos a esa faceta profesional, desgraciadamente hay empresas en las que no se valora a una madre como se debería. Porque hemos hablado aquí muchas veces de lo que aporta una madre al entorno profesional. Pero pasa lo que nosotros llamamos como la “aparca madres”. Vuelven estas madres a reincorporarse a su trabajo y de repente, pues a lo mejor como han pedido una reducción de jornada, ya no las invitan a las reuniones o toman decisiones sin ellas o ya todo es un inconveniente, ya no puedes viajar, y te empiezan a aparcar en un rincón dentro de la empresa. Y el problema surge aquí lo que tú has dicho, ya no es un “quiero ir a trabajar” sino un “tengo que ir a trabajar”.  El sufrimiento que eso genera, que muchas veces ya hemos compartido historias aquí en este podcast de madres que hasta han enfermado por este motivo. ¿Cómo hacemos para vivir este proceso de otra forma? O sea, ¿cómo hacemos para encontrar la felicidad aunque eso signifique desatarnos de algo que ha que ha formado parte de nuestra vida durante años?

Marta: Yo aquí veo dos factores diferentes. El primero es cuando la empresa te aparca, tú no puedes hacer nada. Si la empresa decide que tú porque eres madre o porque llegas ahora tarde, o porque considera que por tu reducción de jornada ya no quiere contar contigo. Tú ahí no puedes hacer nada. Seamos conscientes también. Y si te aparca, tú decidirás si quieres luchar por comunicar “Oye, yo quiero estar ahí” o no, pero son ellos los que te aparcan. Eso es una parte. Ahora, cuál es la parte en la que… ¿Qué hago? ¿Viajo y entonces tengo que aparcar a mis hijos? Tengo que aparcar a mis hijos porque si digo que no a estas reuniones y digo que no a esta comida y digo que no a estos eventos estoy perdiendo el ascenso profesional. Hay un momento en el que tenemos que pensar, parar a reflexionar y decidir realmente en la balanza qué me compensa. Y a veces puede ser que compense el ir al evento, que no pasa nada, que no quieres menos a tu hijo ni eres peor madre ni mala madre por decir que sí a ese viaje de tres días. Y si no, una cosa muy básica pero que parece de locos, ¿qué harían los padres?  Quiero decir, si a un padre le dices “Tienes que ir de tres días a Valencia, a un congreso” dice vale, llega a casa, coge la maleta, “Oye, que me voy la semana que viene, de martes a viernes a Valencia”. ¿Y por qué nosotras, de repente, parece que esa decisión la podemos tomar? Que no, que una cosa no quita la otra. Que yo soy igual de buenísima madre. Te diría que incluso más cuando me voy a Valencia tres días a un congreso. Porque estoy defendiendo por encima de todo, que lo importante para mí lo comparto y además lo explico y lo veo de otra manera. Siempre y cuando dejemos a nuestros hijos con alguien de confianza, si es que tenemos. Y puede ser que no tengas pareja, ¿no? Alguien que lo cuide, tus padres, quien sea. Está claro que lo primero es su bienestar. Pero ojo, pongámonos desde ese punto de vista. Que no eres más mala madre ni peor madre por decir que sí al trabajo, si es realmente lo que quieres. Si realmente es importante para ti. Si eso te va a dejar dormir o no. Yo creo que el momento “dormir sin almohada” es bastante sabio. El corazón sabe mucho qué es lo que quieres y lo que no, pero el estómago, Billie, el estómago te indica si has tomado la decisión correcta. Si no puedes dormir, si te falta el aire, si no tienes la conciencia tranquila, es que esa no era la decisión correcta, bajo mi punto de vista. Yo lo he instalado entre el corazón y el estómago y el estómago es el que al final se dice “por aquí, por aquí”. Y cuando lo tomas dices vale, duermo tranquila, eso era. Y a lo mejor eso era el irme al evento y a lo mejor eso era quedarme con mi hijo. Pero decídelo tú. Que no decidan por ti, si puedes. Ahora si te aparcan, te aparcaron. Igual lo que tienes que hacer es buscar otro trabajo en el que no te aparquen. No era tu sitio.

Billie: Bueno, de hecho aquí dentro de Mamis Digitales tenemos un montón de mujeres, de madres que las han aparcado, que han tenido sus historias y que han dicho “No, yo voy a aparcar a esta empresa y voy a apostar por mí y voy a apostar por mi reinvención. Voy a desarrollarme como profesional independiente”. Pero a pesar de eso, seguimos viendo muchos miedos, muchos miedos a la hora de tomar decisiones, a la hora de… Tú has dicho algo que para mí es clave, que es cabeza y estómago, ¿no? Es decir, si te falta el aire no es la decisión correcta. Pero ¿cómo sabes si te falta el aire porque no es la decisión correcta o porque tienes miedo a cumplir? Porque muchas veces es “Ostras, tengo miedo a…” Por ejemplo, tengo miedo a salir a buscar los primeros diez clientes que tengo que ir a buscar. Y ese miedo de decir “Uf, ahora yo voy a entrar a un sitio que no conozco nadie y me voy a presentar y voy a decir que soy Community Manager y… no, no”. Y entonces empiezan los miedos y empiezan los factores añadidos. Empiezan a decir no, no, es que no tengo experiencia, entonces voy a hacer otro curso, una “cursitis”, ¿no? Se empiezan a hacer cursos y cursos y cursos porque tienen miedo a lo que de verdad es lo que les va a funcionar, que es salir a buscar clientes. ¿Cómo hacemos para notar esa diferencia?

Marta:  Cuando a mí me vienen a veces clientes… “Es que tengo este miedo, tengo miedo”. ¿Qué hay debajo de este miedo? ¿Qué es lo que te provoca realmente el miedo? ¿Qué sensación es la que sientes? Y suele estar bastante parejo algo muy común que es la falta de seguridad. Y la falta de seguridad es por la falta de confianza. No confío en mí porque no tengo experiencia, porque no tengo formación, porque nunca lo he hecho antes, porque nadie me ha dicho “Oye, eres capaz”, porque no lo he podido hacer y es normal. Cuando hago una cosa por primera vez, por muy segura que pueda estar, siempre voy con algo de miedo en el sentido de “Y si…” Pero si dejara que los miedos decidieran por mí, no haría nada. Pero claro, a posteriori que me digan oye, te va a salir bien. Entonces una de las cosas que tienes que pensar que va a salir bien. ¿Qué necesitas para ganar confianza? ¿Qué necesitas para ganar seguridad? Y a veces son pequeños pasos. A veces es ir con alguien para verlo. Vale. Ir a la primera acompañada. Vale. Prueba con alguien de confianza, que si te dicen que no, no te tire por tierra todo el esfuerzo que has hecho. Alguien que te quiera, que te quiera bien, para que te pueda decir en qué puedes mejorar. Este ejemplo que tú has dicho es muy claro. Claro, si alguien no ha salido nunca a venderse, o a buscar clientes y de repente resultas en la calle… Yo me acuerdo que mi primer trabajo fue de asesora pedagógica media jornada en una editorial en una provincia de Aragón y acabé directora regional de Ventas de España. Quiere decir que allí hay un camino aprendizaje. Y nadie me enseñó.  Me dijeron aquí tienes tu lista de clientes y por la tarde me cuentas qué es lo que has hecho. Y yo recuerdo estar en la ducha diciendo “Madre mía, ahora me tengo que ir. ¿Y qué le voy a decir? ¿Y qué voy a hacer?”.  Dije “bueno, ¿qué es lo que me da seguridad a mí? Prepararme. Lo voy a preparar”. A veces ocurre que falta esa parte de preparación práctica. Vale, qué me imaginé, pues qué le voy a decir. Bueno, pues dentro de mi control, ¿no? ¿El objetivo cuál es? A veces no tenemos claros los objetivos.  ¿Vamos a vender, vamos a conocer, vamos a establecer una relación de confianza, vamos a preguntar qué necesitan, vamos a…? Empecemos por ahí. Eso va antes de salir. Claro, si tú no preparas esto pasa como pollo sin cabeza, yo también iría muerta de miedo. Voy a salir con todo esto preparado. Es un trabajo previo, que seguramente en Mamis Digitales lo hacéis muy bien, para que no vayan así, con este desconocimiento. Y luego hay una pregunta también que nos puede ayudar mucho, que es ¿y qué pasa si no lo haces? Es que si no sales, no te van a llegar los clientes en este ejemplo.  Seguro que no vas a conseguir lo que quieres, seguro porque no te van a venir a buscar. Pues qué pasa si no haces algo, si no lo haces. O fíjate esta decisión de “me cambio, dejo el trabajo o no dejo el trabajo”. ¿Qué pasa si no lo haces? Quedarme aquí, tengo que quedarme aquí aunque pasen diez años más. ¿Y eso cómo lo ves? Bueno, no, no, no. Vale, te tienes que ir. Ahora veamos la manera, veamos hacia dónde, pero te tienes que ir. Este no es tu sitio.

Billie: Totalmente, totalmente. El “qué pasa si no lo hago” yo creo que es una gran pregunta que nos podemos hacer todas y de hecho a mí me ha servido para tomar todas las decisiones más importantes de mi vida. Yo recuerdo cuando tenía dieciocho años que yo quería irme a estudiar a la universidad al mismo sitio donde tenía a mi novio de aquel entonces, mi primer amor. Ya sabes que te vuelven loca las hormonas. Y mi madre, pues tenía la mano en la cabeza diciendo “Huy, Billie se va a ir a tres horas de en avión de donde vivimos, va a estar lejísimo de mí”. Y lo único que se le ocurrió fue llamar a la directora del centro escolar donde yo estaba y la directora habló conmigo y me dijo estás tomando la decisión por el motivo incorrecto y te vas a equivocar. Entonces yo le contesté, fíjate que tenía dieciocho años o sea, ya apuntaba maneras, le dije pues si me equivoco, tan fácil como regresar, pero si no lo hago me arrepentiré toda la vida. Y de hecho, ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, porque allí descubrí mi profesión, que me encantaba. Allí conocí al que después fue el padre de mis hijos, me vine a vivir a Europa… Es decir, todo lo que haces, si tienes ganas de hacerlo y el corazón o el estómago te dice que sí, tú hazlo. Después si te equivocas, pues mira un paso atrás y ya está, ¿no? Pero lo peor es decir “Huy, no lo he hecho, ¿y ahora? ¿Y qué hubiera pasado, qué hubiera sido de mi vida si hubiese escuchado este consejo de una persona que me decía que me estaba equivocando?

Marta: Fíjate si te entiendo, que yo me casé con apenas 19 años y el sábado cumplimos 23 años de casados y fui madre para mi generación, muy joven, con 22 años y madre la primera vez porque lo tenía muy muy claro y estudié a la par cuarto de carrera con embarazo y quinto con un bebé y lo tenía muy muy claro. Ya llevaba tres años casada, quiero decir que no fue una cosa… Era algo deseado y es que tenía muy claro, es que lo sentía. Y es que qué pasa si no lo hago? Pues que me agarró un ataque al corazón de no hacerlo, porque es que mi cuerpo me lo pide. Y cuando haces las cosas desde ahí, aunque vayas contracorriente o vayas contra marea, pues es que tiene que ser así. No hay otra opción. Al final tus pensamientos van delimitando y van determinando tus decisiones y vas tomando giros que te van acercando hacia ahí. Pero tiene que ser desde esa esencia que tú has dicho, eso de qué pasa si no lo hago. Pues que si no lo hago, me voy a arrepentir. ¿Y qué va a ocurrir a las malas? Que vayas a salir a vender a tus clientes y que no consigas ninguno? Pues aprende por qué no has conseguido ninguno. A ver qué podemos mejorar en todo esto. Entonces ponte diez o ponte cinco, que igual diez te satura demasiado, pero que todo sea un aprendizaje y que te sirva, vamos. Totalmente de acuerdo.

Billie: Guau, Marta! Grandes aprendizajes hemos tenido contigo en esta sesión. Si queremos saber un poquito más de ti, obviamente pondremos tu libro como una de las recomendaciones de lectura para nuestras mamis y si queremos conocerte un poquito más, saber lo que haces, contactar contigo, ¿cómo podemos encontrar?

Marta: Pues en mi página web www.martafreire.com, tenéis toda la información de mis redes sociales y luego en Instagram @ Marta Freire Úbeda y en LinkedIn voy colgando todo lo que hago, los talleres, las sesiones, las webinars, etcétera. Y lo que voy haciendo sea que ahí yo encantadísima de poder conocer a más mamis digitales.

Billie: Pues en los apuntes de este episodio tendrás todos los enlaces para que puedas conocer un poquito más a Marta. Y Marta, para finalizar la entrevista de hoy, queremos que nos cuentes qué es lo que te han enseñado tus tres hijas Adriana, Marta y Elena.

Marta: No te creas que no doy vueltas yo a esta pregunta porque claro oía otras entrevistas y decía “Madre mía, sabía que llegaba esta pregunta”. Y es que podría quedarme con “¡Me han enseñado tanto!”  Pero mira, hay una cosa que como madre sí ha aprendido y he aprendido de ellas, que es una frase que no es mía, que es del psicólogo José González, que ahora estoy haciendo un curso con él precisamente sobre duelo,  por eso me ha venido muy alineado lo que hablabas al principio, que decía que como madre somos capaces de hacer cosas que quizás no haríamos como personas. Y eso es algo muy, muy grande, es un superpoder de madre que si no eres madre hay cosas que no haces, ¿no? Levantarte a las 5 de la mañana para tomarme la medicina si es para mí, a veces paso, pero para mis hijas a las tres, a las 5, a las 7, a la hora que sea que haga falta. Y creo que desde ahí, desde esa grandeza, se vive la maternidad de otra manera.

Billie: Me encanta, es super cierto, es verdad que lo de la medicina también me aplico a mí misma. Bueno Marta, pues muchísimas gracias por haber estado aquí, por haber compartido este ratito con nosotras y sobre todo por ayudarnos a tomar las decisiones desde el estómago y evitar esos miedos que nos rodean.

Marta: Muchísimas gracias, ha sido un auténtico placer. De verdad que he estado muy a gusto. Gracias.

Marta: Un abrazo. Adiós.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *